EL DIOS QUE NO HABITA EN TEMPLOS NI ALTARES, SINO EN VIDAS TRANSFORMADAS
Hechos 17:24
Raúl Fabian Avila Medina
HECHOS 17:24 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo
Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas.”
PROPOSICIÓN
Dios no habita ni está confinado en templos ni en altares
construidos por manos humanas, sino que mora en Su pueblo obediente y redimido
en Cristo, manifestándose cuando la iglesia adora en espíritu y en verdad y
vive una fe activa expresada en amor, misericordia y servicio al necesitado, al
huérfano, a la viuda, al hambriento, al sediento y al preso.
OBJETIVO
Que la iglesia:
- Comprenda bíblicamente dónde y cómo habita Dios hoy, conforme al Nuevo Pacto.
- Afirme la importancia de congregarse el primer día de la semana, sin caer en la idolatría del lugar ni del rito.
- Sea motivada a imitar a Cristo mediante una vida de amor, misericordia y servicio práctico al prójimo.
INTRODUCCIÓN
- Hermanos la palabra de Dios tiene Poder, es Viva y Eficaz, Digna de ser recibida (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12; 1 Timoteo 4:9).
- A lo largo de la historia, el corazón humano ha tendido a localizar a Dios en un lugar físico, cuando la Escritura insiste en revelarlo en una relación viva y obediente.
- El problema nunca ha sido el edificio ni el altar en sí, sino confundir el edificio o el rito con la presencia misma de Dios.
- El apóstol Pablo declara con absoluta claridad:
- “No habita en templos hechos por manos humanas” (Hechos 17:24)
- y la Escritura añade que Cristo ministra en un tabernáculo
- “no hecho de manos, es decir, no de esta creación” (Hebreos 9:11).
- Esta verdad no elimina la reunión congregacional, sino que la purifica, recordándonos que Dios no vive en paredes ni en altares materiales, sino en personas transformadas por Cristo (Hebreos 10:24–25).
- Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13).
- Le invitamos a seguir escudriñando y retener las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13).
- Con esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de este día:
I. DIOS NO HA SIDO CONTENIDO POR OBRAS HUMANAS
- Aun en el Antiguo Testamento, Dios dejó claro que no podía ser confinado:
- “¿Morará Dios verdaderamente sobre la tierra?” (1 Reyes 8:27)
- “El Altísimo no habita en templos hechos de mano” (Hechos 7:48).
- Los altares y templos fueron instrumentos y sombras, nunca moradas permanentes de Dios.
- El error siempre fue creer que Dios podía ser contenido o manipulado por estructuras humanas.
II. DIOS AHORA HABITA EN SU PUEBLO
- El Nuevo Pacto revela una verdad gloriosa:
- Dios habita en Su pueblo
- “Vosotros sois el templo del Dios viviente” (2 Corintios 6:16).
- Dios no busca edificios ni altares, sino vidas santificadas.
- Cada creyente individual es morada del Espíritu
- “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?” (1 Corintios 6:19)
- Cada miembro individual es morada de Dios, por eso la vida personal importa.
- El pueblo unido forma un solo cuerpo
- “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.” (1 Corintios 12:13-14).
- La iglesia es la unión de todos los creyentes bajo un mismo Espíritu.
- Cada miembro tiene un lugar y función
- “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12:27).
- Ningún miembro es prescindible; todos colaboran en la obra de Dios.
- Cristo es la cabeza de la iglesia
- “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.” (Efesios 1:22–23).
- La iglesia no actúa sola; siempre subordinada a Cristo, la cabeza.
- Dios no busca edificios sagrados ni altares visibles, sino vidas santificadas, obedientes y rendidas a Cristo.
III. CONGREGARNOS NO ES CONTRADICCIÓN, ES OBEDIENCIA
- Los discípulos se reunían fielmente:
- “El primer día de la semana… para partir el pan” (Hechos 20:7).
- “No dejando de congregarnos” (Hebreos 10:24-25).
- No nos reunimos porque Dios viva en el edificio.
- Nos reunimos porque somos Su pueblo, somos el cuerpo de Cristo, Su iglesia (1 Pedro 2:9; 1 Corintios 12:27; Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18).
- La adoración verdadera no depende del lugar sino del corazón es:
- “En espíritu y en verdad” (Juan 4:23)
IV. CRISTO SE IDENTIFICA CON EL NECESITADO
- Jesús reveló una verdad profunda y solemne:
- “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero… estuve en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:35–36).
- Y añade:
- “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).
- Cristo no dijo que nos observaría desde el cielo, sino que se identificaría con el sufrimiento humano.
- Donde hay hambre… Cristo está esperando.
- Donde hay sed… Cristo clama.
- Donde hay un preso olvidado… Cristo es visitado.
V. DIOS HABITA DONDE HAY MISERICORDIA ACTIVA
- Santiago es contundente:
- “La religión pura y sin mácula delante de Dios es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones” (Santiago 1:27).
- Juan añade:
- “El que no ama a su hermano… no puede amar a Dios” (1 Juan 4:20).
- La adoración que ofrecemos a Dios cada primer día de la semana por medio del canto, la oración, la Cena del Señor, la ofrenda y la atención reverente a la Palabra, debe extenderse a toda la semana, manifestándose en acciones concretas para alcanzar almas para Cristo y atender sus necesidades espirituales y materiales.
- Dios se glorifica cuando la fe camina entre el dolor humano, cuando la iglesia imita a Jesús en compasión, servicio y obediencia.
VI. IMITAR A CRISTO ES LLEVAR A DIOS AL MUNDO
- Jesús no permaneció en templos; salió a las calles.
- “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45).
- “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).
- Cuando la iglesia sirve:
- Dios camina
- Dios habla
- Dios ama a través de nosotros
CONCLUSIÓN
- Dios no habita en altares de hombres, habita en:
- el que ama
- el que sirve
- el que se conmueve
- el que imita a Cristo
- Nos reunimos el primer día para adorar,
- y salimos el resto de la semana para ser el templo vivo.
- Que el mundo no vea solo edificios, sino a Cristo viviendo otra vez en Su iglesia.
