Hoy recibimos el nuevo año no con presunción ni
temor, sino con esperanza humilde y fe
firme. No sabemos lo que traerán los días venideros, pero sí sabemos quién va delante de nosotros
(Deuteronomio 31:8). Entramos a este nuevo tiempo confiando en el amor
constante del Padre, en la obra redentora de Cristo y en la guía fiel del
Espíritu Santo. Nuestra seguridad no está
en las circunstancias, sino en el Dios que gobierna sobre ellas
(Proverbios 16:9). Que este año sea una oportunidad para crecer en obediencia,
profundizar en la Palabra y reflejar más claramente el carácter de Cristo en
nuestra vida diaria.
Desde
lo más profundo del corazón, deseo a mi
familia y amigos un año lleno de la paz que solo Dios puede dar, de
salud sostenida por Su mano, de decisiones guiadas por Su sabiduría y de
hogares fortalecidos en el amor (Números 6:24–26). Que el Señor renueve
nuestras fuerzas cuando falten, sane nuestras heridas cuando duelan y afirme
nuestra fe cuando sea probada (Isaías 40:31). Que vivamos este nuevo año para la gloria de Dios,
sirviendo con gratitud, amando con sinceridad y caminando con esperanza, hasta
que Él complete Su buena obra en nosotros (Filipenses 1:6). ⚓📖💖
