Mientras los lobos representan los peligros, tentaciones y engaños del mundo
(Mateo 7:15; 1 Pedro 5:8), el Pastor nos protege,
guía y defiende. No lo hace con fuerza bruta, sino con sabiduría, amor y sacrificio perfecto. Su
voz nos llama a volver (Juan 10:27), nos consuela y nos conduce a pastos seguros, donde nuestra alma
encuentra descanso y nutrición espiritual
(Salmo 23:1-3). Él nos enseña a confiar
incluso en los valles oscuros, recordándonos que Su presencia nos
acompaña y nos da paz (Salmo 23:4).
Los ancianos
de la iglesia puestos por el Espíritu Santo, son llamados por Dios para pastorear, apacientar y cuidar el rebaño (1 Pedro 5:2-3;
Hechos 20:28), estimulando a los hermanos al amor y a las buenas obras, pero siempre bajo la
autoridad del Buen Pastor, quien
da la vida por nosotros y nunca deja que
ninguna oveja se pierda (Juan 10:11-15). Su labor es guiar, advertir y fortalecer a los
creyentes, recordándoles la Palabra y cuidando que no caigan en engaños ni
desánimo.
La oveja
que se extravía no está sola; Jesús la busca, la llama y la recibe con gozo (Lucas 15:5-6),
recordándonos que Su amor es más fuerte
que cualquier dificultad, prueba o pecado. Él nos ofrece perdón, restauración y nueva dirección,
y nos anima a regresar al rebaño donde hay
seguridad, alimento y comunión con otros hermanos en la fe.
Si alguna vez te sientes perdido o enfrentando pruebas y dificultades,
recuerda que el Pastor te conoce, te
protege y nunca te abandona, y que los ancianos de la iglesia están allí para ayudarte a volver al rebaño, a crecer en Su amor y
a ser fortalecidos en Su Palabra. Como ovejas bajo Su cuidado, nuestra vida
espiritual florece cuando seguimos al
Buen Pastor, escuchamos Su voz y nos apoyamos como Su iglesia (la familia de la fe) que Él estableció.⚓📖💖
