HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: LA LUZ DEL SEÑOR EN MEDIO DE LA DECISIÓN

HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: LA LUZ DEL SEÑOR EN MEDIO DE LA DECISIÓN

Hace unos años, un hermano en Cristo enfrentaba una de esas pruebas que parecen dividir el alma. Recibió una oportunidad de trabajo bien remunerada en otra ciudad, algo que para muchos parecía la decisión más “práctica” y “exitosa”. Pero aceptar significaba alejarse de su familia, de la familia de la fe y del ministerio en el que servía, y su corazón sabía que había algo más grande en juego que la comodidad o la ambición personal.

Durante días y noches, se entregó a la oración ferviente, a la meditación constante de la Palabra y a buscar consejo en hermanos maduros en la fe. Cada versículo parecía recordarle que servir al Señor con fidelidad y obedecer Su voluntad siempre es prioridad sobre la conveniencia humana (Mateo 6:33; Josué 1:8). Su corazón estaba dividido: la tentación de la ambición se enfrentaba al llamado de Dios.

Un domingo, mientras participaba con sus hermanos en oración y lectura de la Palabra, sintió una paz profunda y serena que iluminó su decisión. No fue un impulso emocional ni una elección fácil: era la luz de Dios guiando su corazón hacia lo que era correcto. Confiando plenamente en Él, rechazó la oferta y continuó sirviendo, entregando su tiempo y dones al Señor y a la iglesia.

Pronto, pudo ver cómo la obra del Señor crecía y cómo la familia de la fe se fortalecía gracias a su fidelidad. Y, como en todo acto de obediencia sincera, Dios abrió otra oportunidad, incluso mejor, en el tiempo y lugar perfectos, confirmando que seguir la luz de Su Palabra nunca falla, aunque el camino parezca incierto.

📖 Tu palabra es lámpara a mis pies y luz en mi camino” (Salmo 119:105).

Esta historia nos recuerda que la luz de Dios no siempre hace que el camino sea fácil, pero sí ilumina la dirección correcta cuando confiamos en Él, cuando priorizamos su voluntad sobre la nuestra y cuando obedecemos Su Palabra. La verdadera fe no busca lo cómodo, sino lo correcto; no busca el aplauso humano, sino la aprobación de Dios. Que este ejemplo nos inspire a entregar nuestra vida y decisiones al Señor, confiando plenamente en que Su luz nos guiará, Su paz nos sostendrá y Su obra se perfeccionará en nosotros y a través de nosotros.


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