¿ESTÁS OYENDO O REALMENTE ESCUCHANDO?
Romanos 10:17
Raúl Fabián Avila Medina
ROMANOS 10:17
"Así que la fe es por el oír, y el oír,
por la palabra de Dios."
(RVR1960)
TEXTOS COMPLEMENTARIOS
Mateo 13:9 - "El que tiene oídos para oír, oiga."
Santiago 1:22 - "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente
oidores..."
Hebreos 3:7-8 - "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros
corazones..."
PROPOSICIÓN
La verdadera fe nace cuando el ser humano oye el mensaje de Cristo
y lo recibe como la verdad revelada por Dios, permitiendo que esa Palabra
transforme su corazón y produzca obediencia.
OBJETIVO
Que cada persona examine cómo está recibiendo la Palabra de Dios,
entendiendo que Dios no busca solamente personas que perciban sonidos, sino
discípulos que escuchen con un corazón dispuesto, reciban la verdad y respondan
con una vida de obediencia.
INTRODUCCIÓN
- La palabra de
Dios tiene poder; es viva y eficaz y digna de ser recibida (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12; 1
Timoteo 4:9).
- Vivimos en un mundo lleno de sonidos. Cada día escuchamos voces, noticias, consejos, opiniones y mensajes. Nuestros oídos reciben miles de palabras, pero no todo lo que llega a nuestros oídos transforma nuestra vida.
- Muchas veces alguien puede decir: "Yo escuché", cuando en realidad solamente oyó. Estuvo presente, pero su mente estaba lejos; recibió el sonido, pero no recibió el mensaje.
- Esto también puede suceder espiritualmente. Una persona puede estar en un culto, escuchar himnos, escuchar una predicación y leer la Biblia, pero la Palabra nunca llegar a gobernar su corazón.
- Por eso Jesús repetía una frase importante:
- "El que tiene oídos para oír, oiga."(Mateo 13:9)
- Jesús no estaba hablando de personas que carecían de oídos físicos. Todos tenían oídos. El problema era que muchos escuchaban externamente, pero tenían el corazón endurecido.
- En Romanos 10:17 Pablo declara:
- "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios."
- La palabra griega utilizada es ἀκοή (akoē), relacionada con el verbo ἀκούω (akouō), que significa oír, escuchar y recibir aquello que es anunciado.
- La palabra griega relacionada con “oír” implica más que percibir un sonido; incluye recibir, comprender y responder al mensaje anunciado.
- Pablo no está enseñando que la fe surge solamente por escuchar sonidos, sino por recibir con un corazón dispuesto el mensaje de Cristo revelado en la Palabra de Dios.
- La pregunta que debemos hacernos hoy es:
- ¿Estoy solamente oyendo la Palabra de Dios o verdaderamente estoy escuchando la voz de Cristo?
- Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13).
- Con esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituyen la lección de este día.
I. LA FE COMIENZA CUANDO OÍMOS LA PALABRA DE CRISTO
Romanos 10:17
"Así que la fe es por el oír, y el oír,
por la palabra de Dios."
La
fe bíblica no nace de sentimientos humanos, tradiciones o experiencias
personales. La fe nace del mensaje revelado por Dios.
Nadie
puede tener una fe verdadera en Cristo sin conocer quién es Cristo y qué ha
hecho por nosotros.
1. La Palabra produce conocimiento de Cristo
Juan 20:31
"Pero estas se han escrito para que
creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios..."
La
Escritura fue dada para llevarnos a creer.
La
fe necesita un fundamento. No creemos en Cristo solamente por una emoción o una
experiencia personal, sino porque hemos recibido el testimonio que Dios ha
revelado acerca de su Hijo.
La
Palabra de Dios nos muestra:
- quién es Jesús,
- cuál es su obra,
- qué demanda de nosotros.
2. El problema no siempre es la falta de información, sino la falta
de disposición
En
los tiempos de Jesús muchos escucharon sus palabras.
Escucharon
sus enseñanzas.
Escucharon
sus milagros.
Escucharon
la verdad.
Pero
no todos creyeron.
Juan 12:37
"Pero a pesar de que había hecho tantas
señales delante de ellos, no creían en él."
El
oído físico estaba funcionando, pero el corazón permanecía cerrado.
II. JESÚS LLAMA A ESCUCHAR CON UN CORAZÓN RECEPTIVO
Mateo 11:15
"El que tiene oídos para oír, oiga."
Jesús utiliza esta expresión para enseñar que no todos los que oyen
reciben verdaderamente la enseñanza.
Esta
expresión no se refiere a la capacidad física de escuchar, sino a la
disposición espiritual para recibir y obedecer la enseñanza de Dios.
El
problema no era la capacidad auditiva, sino la condición espiritual del
corazón.
La parábola del sembrador (Mateo 13)
Jesús
habló de cuatro tipos de terreno:
1. El camino
La
semilla cae, pero no entra en la tierra.
Representa
al que oye la Palabra del reino, pero no la entiende, y el maligno arrebata lo
sembrado.
2. El terreno pedregoso
Recibe
la palabra con gozo, pero no tiene raíz profunda.
Cuando
llega la dificultad o la persecución, tropieza.
3. Entre espinos
La
Palabra crece, pero los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan
la palabra.
4. Buena tierra
Mateo 13:23
"Mas el que fue sembrado en buena tierra,
éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto..."
La
diferencia no estaba en la semilla. La semilla era la misma.
La
diferencia estaba en el corazón que recibía esa semilla.
III. ESCUCHAR CORRECTAMENTE LA PALABRA DEBE PRODUCIR OBEDIENCIA
La
Biblia enseña que recibir verdaderamente la Palabra de Dios debe conducir a una
respuesta de obediencia.
Santiago 1:22
"Pero sed hacedores de la palabra, y no
tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos."
Dios
no busca personas que solamente acumulen sermones, sino personas transformadas
por su Palabra.
Un
ejemplo:
Un
médico puede darle instrucciones a un paciente. El paciente puede escuchar
cuidadosamente, pero si no sigue las indicaciones, no recibe el beneficio
esperado.
Así
también:
Podemos
escuchar acerca del arrepentimiento, pero no arrepentirnos.
Podemos
escuchar acerca de la fe, pero no vivir conforme a esa fe.
Podemos
escuchar acerca del evangelio, pero no obedecerlo.
La
verdadera escucha demanda una respuesta delante de Dios.
IV. LA VOZ DE DIOS SIGUE LLAMANDO HOY
Hebreos 3:15
"Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis
vuestros corazones..."
El
escritor de Hebreos recuerda al pueblo de Israel que ellos escucharon la voz de
Dios, pero endurecieron sus corazones.
Dios
sigue hablando hoy por medio de su Palabra escrita, completa e inspirada.
No
necesitamos nuevas revelaciones ni doctrinas humanas; necesitamos permanecer en
la enseñanza que Dios ya reveló mediante su Palabra.
Cuando
recibimos la Palabra de Cristo:
· El pecador conoce el camino de
salvación.
·
El perdido encuentra dirección.
·
El débil encuentra fortaleza.
·
El creyente crece en fidelidad.
CONCLUSIÓN
La
diferencia entre oír y escuchar puede cambiar una vida.
Muchos
oyeron a Jesús, pero no todos creyeron. Muchos escucharon sus palabras, pero no
todos obedecieron.
Hoy
Cristo sigue llamándonos mediante su Palabra:
"El que tiene oídos para oír, oiga."
La
pregunta no es solamente:
¿Has
escuchado la Palabra?
La
pregunta es:
¿Qué
ha producido en tu vida aquello que has oído?
Porque según Romanos 10:17:
"La fe es por el oír, y el oír, por la
palabra de Cristo."
La
fe verdadera no permanece solamente en el oído; llega al corazón y se
manifiesta en una vida transformada por la voluntad de Dios.