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🌎 La Palabra de Dios no tiene fronteras
“La palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
ISAÍAS 40:8

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INFOGRAFÍA: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

 

La Deidad Revelada en las Escrituras

Un solo Dios que obra en perfecta unidad

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”
Deuteronomio 6:4

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
Mateo 28:19

 

DIOS PADRE

El Creador, Autor del plan de salvación y Padre espiritual

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
Génesis 1:1

Atributos y obras del Padre:

Creador de todas las cosas
(Génesis 1:1; Hechos 17:24)

Eterno
(Salmo 90:2)

Santo y perfecto
(Isaías 6:3; Mateo 5:48)

Amoroso
(Juan 3:16)

Justo y verdadero
(Deuteronomio 32:4)

Misericordioso y lleno de bondad
(Salmo 103:8)

Soberano sobre toda la creación
(Salmo 103:19)

Todopoderoso
(Jeremías 32:17)

Conoce todas las cosas
(1 Juan 3:20)

Proveedor de sus hijos
(Mateo 6:31-33)

Padre de todos los creyentes
(Efesios 4:6)

 

DIOS HIJO: JESUCRISTO

El Verbo eterno, Salvador y Cabeza de la Iglesia

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Juan 1:1

Atributos y obras de Cristo:

El Verbo eterno de Dios
(Juan 1:1-3)

Dios manifestado en carne
(Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16)

En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad
(Colosenses 2:9)

Único Mediador entre Dios y los hombres
(1 Timoteo 2:5)

Salvador del mundo
(Juan 4:42)

Buen Pastor que dio su vida por las ovejas
(Juan 10:11)

Rey de reyes y Señor de señores
(Apocalipsis 19:16)

Toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra
(Mateo 28:18)

Cabeza de la Iglesia, su cuerpo
(Efesios 1:22-23)

Sin pecado y perfecto sacrificio
(Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22)

Juez de vivos y muertos
(Hechos 10:42)

El Camino, la Verdad y la Vida
(Juan 14:6)

 

DIOS ESPÍRITU SANTO

El Espíritu divino que revela, guía y santifica

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
1 Corintios 3:16

Atributos y obras del Espíritu Santo:

Consolador enviado por Dios
(Juan 14:16)

Espíritu de verdad
(Juan 16:13)

Santificador del creyente
(2 Tesalonicenses 2:13)

Guía a los hijos de Dios a través de la Palabra
(Romanos 8:14)

Mora en los cristianos
(1 Corintios 6:19)

Intercede por los santos
(Romanos 8:26-27)

Sella al creyente para la herencia prometida
(Efesios 1:13-14)

Da vida espiritual

(Romanos 8:11)

Transforma y capacita al Cristiano

El Espíritu Santo repartió dones milagrosos conforme a su voluntad para confirmar la Palabra de Dios y edificar la iglesia en el primer siglo. Hoy continúa obrando mediante la Palabra inspirada, transformando el carácter del cristiano y capacitando a cada miembro con diferentes capacidades y oportunidades para servir y edificar el cuerpo de Cristo. (1 Corintios 12:11; 2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 4:10)

Produce el fruto espiritual

(Gálatas 5:22-23)

Inspiró las Escrituras

(2 Pedro 1:21)


INFOGRAFÍA: ATRIBUTOS Y OBRAS DE CRISTO

 

DIOS HIJO: JESUCRISTO

 

El Verbo eterno, Salvador y Cabeza de la Iglesia

 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”

Juan 1:1

 

Atributos y obras de Cristo:

 

El Verbo eterno de Dios

(Juan 1:1-3)

 

Dios manifestado en carne

(Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16)

 

En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad

(Colosenses 2:9)

 

Único Mediador entre Dios y los hombres

(1 Timoteo 2:5)

 

Salvador del mundo

(Juan 4:42)

 

Buen Pastor que dio su vida por las ovejas

(Juan 10:11)

 

Rey de reyes y Señor de señores

(Apocalipsis 19:16)

 

Toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra

(Mateo 28:18)

 

Cabeza de la Iglesia, su cuerpo

(Efesios 1:22-23)

 

Sin pecado y perfecto sacrificio

(Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22)

 

Juez de vivos y muertos

(Hechos 10:42)

 

El Camino, la Verdad y la Vida

(Juan 14:6)

Dios Hijo, Jesucristo, es el Verbo eterno, plenamente Deidad, que estaba con Dios y era Dios desde el principio; por medio de Él fueron hechas todas las cosas, y en Él se manifiesta corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Juan 1:1-3; Colosenses 1:16-17; 2:9). Siendo eterno, se hizo carne y habitó entre los hombres, tomando verdadera humanidad sin dejar de ser quien es, y fue manifestado como el Hijo de Dios (Juan 1:14; Filipenses 2:6-8; 1 Timoteo 3:16). Es uno con el Padre en naturaleza divina, aunque distinto del Padre en persona (Juan 10:30; 17:1-5), y vino al mundo para hacer la voluntad del Padre y llevar a cabo su propósito de redención (Juan 6:38; Hebreos 10:7-10). Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres, el Salvador del mundo, el Cordero de Dios que quita el pecado, y el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas (1 Timoteo 2:5; Juan 4:42; Juan 1:29; Juan 10:11). Vivió sin pecado, fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados, murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, venciendo la muerte (Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22; 1 Corintios 15:3-4). Después de su resurrección recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra, fue exaltado a la diestra de Dios y es Rey de reyes y Señor de señores (Mateo 28:18; Hechos 2:32-36; Apocalipsis 19:16). Él es Cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, y gobierna sobre ella como su Señor (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18); es el Camino, la Verdad y la Vida, porque nadie viene al Padre sino por Él (Juan 14:6), intercede por los suyos (Hebreos 7:25), y ha sido establecido por Dios como Juez de vivos y muertos (Hechos 10:42; 17:31; 2 Corintios 5:10). Así, Jesucristo debe ser reconocido bíblicamente como Verbo eterno, Hijo de Dios, Deidad manifestada en carne, Creador, Salvador, Mediador, Sacerdote, Pastor, Cabeza de la Iglesia, Señor, Rey y Juez, digno de honra, obediencia y adoración.

INFOGRAFÍA: ATRIBUTOS Y OBRAS DEL PADRE

 

DIOS PADRE


El Creador, Autor del plan de salvación y Padre espiritual


“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

Génesis 1:1


Algunos atributos y obras del Padre:


Creador de todas las cosas

(Génesis 1:1; Hechos 17:24)


Eterno

(Salmo 90:2)


Santo y perfecto

(Isaías 6:3; Mateo 5:48)


Amoroso

(Juan 3:16)


Justo y verdadero

(Deuteronomio 32:4)


Misericordioso y lleno de bondad

(Salmo 103:8)


Soberano sobre toda la creación

(Salmo 103:19)


Todopoderoso

(Jeremías 32:17)


Conoce todas las cosas

(1 Juan 3:20)


Proveedor de sus hijos

(Mateo 6:31-33)


Padre de todos los creyentes

(Efesios 4:6)


Dios Padre es el Dios eterno, Creador, soberano y sustentador de todas las cosas, fuente de toda vida y Autor de su propósito eterno de salvación; Él es santo, perfecto, justo, verdadero, bueno, misericordioso, compasivo, amoroso, lleno de gracia y paciente, y aborrece el pecado aunque muestra misericordia al pecador que se vuelve a Él (Génesis 1:1; Hechos 17:24-25; Efesios 3:10-11; Juan 3:16; Salmo 103:8-12; 1 Juan 1:5). Es todopoderoso y nada puede frustrar su voluntad (Jeremías 32:17; Isaías 46:9-10), omnisciente, pues conoce perfectamente todas las cosas (1 Juan 3:20; Salmo 139:1-4), y omnipresente, porque ninguna criatura puede esconderse de su presencia (Salmo 139:7-10). Es inmutable y fiel, por lo que su carácter, sus promesas y su palabra son dignos de absoluta confianza (Malaquías 3:6; Santiago 1:17; 1 Corintios 1:9); posee perfecta sabiduría y obra conforme a ella (Romanos 11:33-36). Como Padre, provee, cuida, disciplina y recibe a sus hijos (Mateo 6:31-33; Hebreos 12:5-11; 2 Corintios 6:18), escucha las oraciones de los que le buscan conforme a su voluntad (Mateo 6:9; 1 Juan 5:14), y es también el Juez justo de toda la humanidad (Romanos 2:5-11; 2 Corintios 5:10). En su eterno propósito, envió a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación y por medio de Él ofrece reconciliación al mundo (Juan 3:16-17; 2 Corintios 5:18-19); por tanto, Dios Padre no solamente debe ser reconocido por sus atributos divinos, sino también honrado por sus obras, su autoridad, su santidad y su maravilloso plan de redención.


INFOGRAFÍA: LA MUJER ACUSADA

 

Juan 8:10-11 

 "Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más."

 

Jesús mostró misericordia, pero también llamó al arrepentimiento y al cambio de vida.

La mujer acusada se encontraba ante una situación en la que el pecado había quedado expuesto públicamente, pero su encuentro con Cristo mostró que la misericordia de Dios no ignora el pecado, sino que ofrece al pecador la oportunidad de cambiar de vida. Mientras los acusadores centraban su atención en su falta, Jesús dirigió la mirada hacia la persona y le abrió un camino de restauración. “Ni yo te condeno” no constituye una aprobación de su conducta, porque inmediatamente añadió: “Vete, y no peques más”. En estas palabras encontramos un principio esencial para la vida cristiana: la misericordia y la verdad no son enemigas; en Cristo ambas convergen para conducir al ser humano hacia la transformación. El Señor no llama al pecador a permanecer definido por su pasado, sino a abandonar aquello que ofende a Dios y caminar en obediencia. Por eso, el cristiano debe aprender de Cristo a mostrar misericordia sin justificar el pecado y sostener la verdad sin convertir la corrección en crueldad. La gracia que verdaderamente transforma no deja al hombre donde lo encontró; lo llama a levantarse, abandonar el pecado y vivir delante de Dios con una nueva dirección.


INFOGRAFÍA: LA ALEGRÍA - UNA VIDA QUE NO DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS

 
LA ALEGRÍA - UNA VIDA QUE NO DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Gálatas 5:22  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 
Gálatas 5:23  mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 
 
Marcos 4:35–38 — La tormenta en el mar
  • Mientras Jesús y sus discípulos cruzaban el lago, se levantó una gran tormenta. Las olas golpeaban la barca con fuerza, y los discípulos, llenos de temor, entraron en pánico.
  • Sin embargo, en medio del caos y el peligro, Jesús permanecía en perfecta paz, incluso dormido en la popa de la barca.

Salmo 16:11
“En tu presencia hay plenitud de gozo…”
 
Ideas centrales
  • La alegría espiritual no depende de las circunstancias.
  • Cristo es fuente de gozo permanente.
  • El Espíritu Santo produce estabilidad emocional.
  • El creyente puede tener gozo en medio del caos. 
  • La presencia de Jesús es suficiente para descansar.





INFOGRAFÍA: MAÑANA CUANDO TE PREGUNTARE TU HIJO

 

                                                                Deuteronomio 6:20  

Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó? 

Deuteronomio  6:21  

entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa. 

Deuteronomio 6:22  

Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; 

Conexión con el Nuevo Testamento:

Mis hermanos, recuerden de donde nos sacó nuestro Dios y no olvidemos decirle a nuestros hijos que todo lo que tenemos es por Su Gracia. Así como Dios mandó a Israel recordar y enseñar a sus hijos la historia de la liberación de Egipto, el cristiano también ha sido llamado a recordar y anunciar la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo. Egipto representaba la esclavitud de la cual Dios liberó a su pueblo con poder; de manera semejante, el pecado representa la esclavitud espiritual de la cual Cristo nos rescata mediante su sacrificio en la cruz. La fe cristiana no se basa solamente en mandamientos, sino en recordar lo que Dios ha hecho por nosotros: nos sacó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9), nos hizo libres del pecado (Romanos 6:17-18) y nos llamó a enseñar a la siguiente generación las maravillas de su salvación. Por eso, cada cristiano tiene la responsabilidad de transmitir a sus hijos y a otros la historia del evangelio: Cristo murió, fue sepultado y resucitó para darnos una nueva vida (1 Corintios 15:3-4). Así como Israel debía decir: “Jehová nos sacó de Egipto”, la iglesia proclama: “Dios nos ha rescatado por medio de Cristo”, para que las nuevas generaciones conozcan, crean y permanezcan fieles al Señor.

INFOGRAFÍA: SIGUIENDO LA VERDAD EN AMOR

 

Efesios 4:15

"Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo."

Vivimos en un tiempo en el que existe el peligro de que la voz de los hombres termine ocupando el lugar que solamente le corresponde a Cristo. A veces, el conocimiento, la influencia, el liderazgo o incluso nuestras propias convicciones pueden llegar a ocupar demasiado espacio, hasta el punto de que dejamos de preguntarnos qué quiere Cristo y comenzamos a preguntarnos qué quiere el hombre. Pero la madurez espiritual exige recordar quién es verdaderamente la cabeza. La iglesia no fue edificada alrededor de la personalidad de un hombre, de su opinión o de su influencia; fue edificada alrededor de Cristo. Por eso, crecer espiritualmente no significa hacer más grande nuestro nombre, sino hacer más grande a Cristo en nuestra vida. Seguir la verdad en amor requiere firmeza para no abandonar la verdad y humildad para no colocarnos por encima de ella. Cuando Cristo es verdaderamente nuestra cabeza, no buscamos ocupar su lugar, hablar por encima de su Palabra ni atraer hacia nosotros lo que pertenece a Él; buscamos obedecerle, imitarle y conducir a otros hacia Él. Como nos recuerda Pablo: Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Efesios 4:15).



📌 PENSAMIENTO: LA GRACIA DE TRANSFORMA LA VIDA Y GLORIFICA A DIOS

 

📌 PENSAMIENTO: LA GRACIA DE TRANSFORMA LA VIDA Y GLORIFICA A DIOS

"La Gracia que Transforma, Capacita y Sostiene al Siervo de Dios"

📖"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo." 1 Corintios 15:10 (RVR1960)

El testimonio de Pablo constituye una de las declaraciones más profundas de toda la teología paulina acerca de la doctrina de la gracia. En este versículo convergen la soteriología (la obra salvadora de Dios), la antropología bíblica (la identidad del creyente), la doctrina de la santificación y la teología del servicio cristiano. Pablo reconoce que todo cuanto es, posee y realiza encuentra su origen exclusivamente en la gracia soberana de Dios, descartando cualquier posibilidad de mérito humano o autosuficiencia espiritual. El perseguidor de la Iglesia (1 Corintios 15:9) fue transformado en apóstol de Cristo, no por evolución moral, disciplina personal o capacidad intelectual, sino por la intervención soberana e inmerecida de Dios, quien convierte al enemigo en hijo, al pecador en santo y al blasfemo en proclamador del evangelio. La gracia no simplemente cambia el destino eterno del hombre; cambia radicalmente su naturaleza, su identidad, sus prioridades y el propósito de toda su existencia.

Sin embargo, Pablo también destruye una de las falsas concepciones más peligrosas acerca de la gracia: la idea de que ésta produce pasividad espiritual. Cuando afirma: "he trabajado más que todos ellos", no está exaltando su esfuerzo personal, sino demostrando que la gracia genuina siempre produce una respuesta visible de obediencia, sacrificio, diligencia y fidelidad. La gracia bíblica nunca fomenta la negligencia, la comodidad o la indiferencia; por el contrario, capacita al creyente para servir con mayor entrega, perseverar en medio del sufrimiento y mantenerse firme hasta el final. La gracia que justifica es la misma gracia que santifica, fortalece, disciplina y sostiene diariamente al pueblo de Dios. En consecuencia, la verdadera evidencia de haber recibido la gracia no es únicamente haber sido perdonado, sino vivir una vida completamente transformada por el poder de Dios.

La expresión "pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo" revela el equilibrio perfecto entre la responsabilidad humana y la soberanía divina. Pablo trabajó intensamente; sin embargo, reconoce que incluso su capacidad para trabajar provenía de Dios. Aquí desaparece todo orgullo ministerial, toda autosuficiencia y toda jactancia humana. El creyente coopera activamente en la obra del Señor, pero reconoce que la eficacia, el poder, la perseverancia y el fruto pertenecen únicamente a Dios. Esta verdad armoniza con 📖Filipenses 2:13: "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad." En la economía de la salvación, Dios recibe toda la gloria porque Él inicia la obra, la sostiene, la perfecciona y finalmente la consuma.

Por ello, este pasaje constituye una permanente exhortación para la Iglesia contemporánea. El cristiano nunca debe confiar en sus talentos, experiencia, conocimiento o logros ministeriales, sino descansar completamente en la suficiencia de la gracia divina. Al mismo tiempo, nadie que ha sido alcanzado por esa gracia puede vivir una vida de apatía espiritual, porque la gracia verdadera impulsa al creyente a servir con excelencia, amar con sacrificio, perseverar con paciencia y glorificar a Cristo con absoluta humildad. La gracia no disminuye la responsabilidad; la hace posible. No elimina el esfuerzo; lo redime. No exalta al hombre; magnifica a Dios.

En consecuencia, todo creyente puede afirmar con profunda humildad y absoluta convicción: "Lo que soy, lo debo únicamente a la gracia soberana de Dios; lo que hago, lo realizo únicamente mediante el poder de su gracia; lo que persevero, lo sostengo únicamente porque su gracia me fortalece; y todo el fruto de mi vida y de mi ministerio pertenece exclusivamente a la gloria de Dios." Porque la gracia no solo rescata al pecador del juicio eterno; también lo transforma a la imagen de Cristo, lo capacita para servir fielmente y lo preserva hasta el día en que contemple la gloria de su Señor. Soli Deo Gloria (Μόνῳ τῷ Θεῷ ἡ δόξα).⚓💖

 


INFOGRAFÍA: LA ANATOMÍA DEL ABATAMIENTO INTERIOR

 

Proverbios 12:25

La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra.

Cuando el corazón está abatido

Hay momentos en los que una persona puede sonreír por fuera mientras por dentro lleva una batalla que nadie más conoce. Proverbios 12:25 reconoce esa realidad con una sencillez extraordinaria: “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra.” La Escritura nos recuerda que lo que ocurre dentro del corazón puede llegar a pesar tanto que termina afectando nuestras fuerzas para continuar. Pero también nos muestra que Dios puede utilizar algo tan sencillo como una palabra para traer ánimo al que está luchando. Una palabra de verdad, esperanza, consuelo y amor puede convertirse en un instrumento de Dios para levantar a una persona que se siente caída. Por eso, antes de hablar, pensemos: quizá alguien cerca de nosotros está cargando una preocupación que no conocemos. No siempre podremos resolver su problema, pero sí podemos evitar añadirle peso y, en cambio, ofrecerle una palabra que edifique. Como seguidores de Cristo, nuestras palabras deben reflejar la gracia que nosotros mismos hemos recibido. A veces, un mensaje, una llamada, una conversación o simplemente unas palabras sinceras de ánimo pueden llegar precisamente en el momento en que alguien más las necesita. Proverbios 12:25 nos invita, entonces, no solamente a cuidar nuestro propio corazón, sino también a preguntarnos: ¿mis palabras están abatiendo a otros o están ayudándolos a levantarse? Porque una buena palabra quizá nos parezca pequeña, pero en las manos de Dios puede tener un efecto mucho mayor de lo que imaginamos.


📌 PENSAMIENTO: LA GRACIA QUE SOSTIENE CUANDO YA NO QUEDAN FUERZAS

 

📌 PENSAMIENTO: LA GRACIA QUE SOSTIENE CUANDO YA NO QUEDAN FUERZAS

La imagen muestra un cielo abierto donde la luz de Dios desciende con intensidad sobre montañas y valles, iluminando lo que parecía permanecer en sombra. En este contraste entre la fragilidad de la tierra y la grandeza del cielo, se revela una verdad profunda: la gracia de Dios no depende de nuestra fuerza, sino que se manifiesta precisamente cuando ya no podemos más.

La frase “Cuando mis fuerzas fallan, Tu gracia me levanta” nace desde el lugar más humano del alma: el cansancio, la debilidad, el límite. Hay momentos en los que el corazón ya no tiene energía, donde las manos se sienten vacías y el ánimo parece quebrarse; pero es allí, justamente allí, donde Dios se acerca con Su gracia suficiente y poderosa.

Los rayos de luz que atraviesan las nubes representan la gracia activa de Dios, no como una idea lejana, sino como una presencia viva que sostiene, levanta y renueva. No es una ayuda superficial, sino una intervención profunda que alcanza lo más roto del ser humano y lo vuelve a formar con ternura divina. Donde termina la fuerza humana, comienza la suficiencia de Dios.

El paisaje montañoso refleja los momentos difíciles de la vida: caminos que exigen esfuerzo, temporadas de desgaste y procesos donde avanzar parece imposible. Sin embargo, la luz que lo cubre todo recuerda que ninguna debilidad queda fuera del alcance del amor de Dios. Él no observa la caída desde lejos; Él entra en ella para levantar al que ya no puede sostenerse.

Desde una perspectiva espiritual, la gracia no solo perdona: sostiene, levanta y transforma la debilidad en un lugar de encuentro con Dios. Es en el quebranto donde el alma descubre que no necesita ser fuerte para ser sostenida, sino rendirse para ser levantada.

En una cultura que exalta la autosuficiencia, este mensaje confronta suavemente pero con verdad: no es la fuerza del hombre la que garantiza la victoria, sino la fidelidad de Dios en medio de la debilidad. La gracia no evita siempre el cansancio, pero nunca permite que el cansancio tenga la última palabra.

Así, la vida sostenida por la gracia se convierte en un testimonio vivo de dependencia y amor divino, donde cada caída se transforma en un lugar donde Dios vuelve a levantar con ternura y poder.

📖 “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9)

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INFOGRAFÍA: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

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