LETRERO FE EN LETRA

FE EN LETRA
📍 Detectando ubicación...
🌍 Conectando visitantes globales...

Menus

INFOGRAFÍA: OBSERVA LA DILIGENCIA DE LA HORMIGA

Observa la diligencia de la hormiga  

Aprendiendo a trabajar y valorar el esfuerzo de los demás

Proverbios 6:6  

Ve a la hormiga, oh perezoso, 

Mira sus caminos, y sé sabio; 


Mateo 11:28  

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 


Pensamiento reflexivo

Proverbios 6:6 llama al perezoso a observar la diligencia de la hormiga. Quien comprende el valor del trabajo también aprende a respetar y agradecer el esfuerzo de los demás. La pereza muchas veces lleva a minimizar el sacrificio ajeno, mientras que la sabiduría reconoce el trabajo fiel y honra a quienes sirven con dedicación.

Este principio también se observa en el Nuevo Testamento:

  • 1 Tesalonicenses 5:12–13: "Os rogamos... que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros... y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra."
  • Romanos 13:7: "Pagad a todos lo que debéis... al que honra, honra."
  • Gálatas 6:6: "El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye."

Estos pasajes muestran que la sabiduría no consiste solo en trabajar diligentemente, sino también en valorar, respetar y agradecer el trabajo que otros realizan para el bien de la familia, la iglesia y la sociedad.


INFOGRAFÍA: EL SONIDO DE LA PRESENCIA DE DIOS (ANTIGUO TESTAMENTO)

 

Éxodo 28:33  

Y en sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor. 

Éxodo 28:34  

Una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, en toda la orla del manto alrededor. 

Éxodo 28:35  

Y estará sobre Aarón cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario delante de Jehová y cuando salga, para que no muera. 

En Éxodo 28:33-35, las campanillas de oro cumplían una función litúrgica dentro de las vestiduras sacerdotales de Aarón: su sonido acompañaba su entrada y salida del santuario, evidenciando la solemnidad de su ministerio delante de Jehová. Teológicamente, el pasaje subraya que el acceso a la presencia divina exige santidad, obediencia y reverencia, y que el sacerdote debía ejercer su función conforme a las instrucciones establecidas por Dios.

📜ILUSTRACIÓN BÍBLICA: “EL GALEÓN DE LA ETERNIDAD”

 

El gran barco avanza sobre aguas turquesa, cortando el mar con una elegancia que solo los años y las historias pueden dar. Sus velas, abiertas como alas, parecen buscar el cielo. La madera tallada, marcada por viajes y tormentas, guarda secretos de generaciones que navegaron confiando en la mano de Dios.

El agua que lo rodea no es solo mar: es tiempo. Es vida. Es eternidad en movimiento.

Cada ola que golpea suavemente el casco del galeón es un recordatorio de que los días pasan, las estaciones cambian, y la vida avanza sin detenerse. Pero también es símbolo de renovación, de promesas que siguen fluyendo aun cuando nuestras fuerzas disminuyen.

En la cubierta, la luz del sol ilumina cada cuerda, cada mástil, cada detalle del barco como si Dios mismo estuviera revelando una parábola escrita en madera y agua. El galeón no está quieto: está en misión. Está en camino. Está cumpliendo un propósito más grande que su propia estructura.

Así es la vida del creyente.

Somos barcos navegando en mares que a veces son calmados y a veces tempestuosos. Somos velas que se desgastan, pero que siguen levantándose porque el Espíritu sopla. Somos madera marcada por golpes, pero sostenida por la gracia.

El mar turquesa que rodea el barco predica sin palabras:

La vida es un viaje, no una posesión. No se trata de acumular tesoros, sino de avanzar hacia el destino eterno. No se trata de evitar tormentas, sino de confiar en el Capitán que nunca abandona su barco.

Las aves que vuelan alrededor del galeón son mensajeras de esperanza. El cielo azul que lo cubre es un recordatorio de la fidelidad de Dios. La isla distante en el horizonte es una promesa: hay tierra firme más adelante, hay descanso, hay hogar.

Y en medio de ese paisaje glorioso, el barco declara:

“Hasta aquí nos ayudó Jehová.” (1 Samuel 7:12)

Cada viaje, cada tormenta, cada amanecer sobre el mar ha sido sostenido por Él. Cada lágrima derramada en cubierta fue escuchada. Cada oración hecha en silencio fue respondida. Cada paso hacia adelante fue guiado por Su mano.

El galeón sigue avanzando, como la vida. El mar sigue corriendo, como el tiempo. El cielo sigue brillando, como la esperanza.

Y esta imagen nos susurra al alma:

Despierta. No vivas solo para trabajar. No navegues solo para acumular. No gastes tu vida en lo que no puede seguirte a la eternidad.

Porque cuando el barco de nuestra vida llegue al puerto final, no llevaremos riquezas… llevaremos fe, memorias, amor, y la esperanza gloriosa de ver al Señor cara a cara.

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos.” (Salmo 127:3) “Yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Josué 24:15)

La vida es un barco. El tiempo es el mar. Dios es el Capitán. Y cada día que navegamos es una semilla sembrada para la eternidad.

❤️🙏🛡️🗡️📕🪖

INFOGRAFÍA: EL SELLO DE NUESTRA HERENCIA

 

Efesios 1:11  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 

Efesios 1:12  a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 

Efesios 1:13  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 

Efesios 1:14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. 

Podemos ver que Dios estableció Su propósito de salvación en Cristo y que en Él tenemos una herencia espiritual. También podemos ver que esta salvación está relacionada con oír “la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación” (Efesios 1:13). El evangelio es claramente definido en 1 Corintios 15:1–4: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Romanos 6:3–4 muestra que, mediante el bautismo, participamos en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, levantándonos para andar en vida nueva; Gálatas 3:27 confirma que somos bautizados en Cristo y revestidos de Cristo, y Hechos 2:47 muestra que el Señor añade a la iglesia a los que son salvos. Por tanto, Efesios 1:11–14 presenta el propósito de Dios en Cristo, el evangelio que debe ser oído y creído, la obediencia al evangelio mediante la fe y el bautismo, y el sello del Espíritu Santo de la promesa, quien es “las arras de nuestra herencia” hasta la redención de la posesión adquirida. Todo esto tiene un propósito final: “para alabanza de su gloria” (Efesios 1:12, 14).

INFOGRAFÍA: JEHOVÁ UNO ES

 

Deuteronomio 6:4  

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 

Deuteronomio 6:5  

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.


Un solo Dios verdadero: La enseñanza de las Escrituras

Desde el principio hasta el final de la Biblia encontramos una verdad que permanece firme: hay un solo Dios verdadero, eterno y digno de toda honra y gloria. Esta verdad ha sido proclamada desde el Antiguo Testamento y confirmada plenamente en el Nuevo Testamento. La Iglesia de Cristo, buscando permanecer fiel a la enseñanza de las Escrituras, reconoce y enseña esta hermosa verdad: Dios es uno.

Moisés declaró: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). El profeta Isaías proclamó: Yo soy Jehová, y ninguno más hay” (Isaías 45:5). Y en el Nuevo Testamento Pablo enseñó: Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre...” (1 Corintios 8:6), y también afirmó: Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:6).

La Biblia nos muestra que nuestra adoración pertenece a un solo Dios. Sin embargo, las Escrituras también nos revelan la grandeza de su naturaleza divina. El Padre es Dios, Jesucristo el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Esta verdad no nos enseña que existen tres dioses, sino que nos muestra la perfecta unidad del único Dios verdadero. El Padre envió al Hijo por amor al mundo (Juan 3:16), el Hijo oró al Padre (Juan 17:1), y el Espíritu Santo participa en la obra divina conforme al propósito de Dios (Juan 14:26).

Como cristianos, no debemos intentar comprender a Dios basándonos únicamente en razonamientos humanos, sino aceptar con humildad lo que Él mismo ha revelado en su Palabra. La escena del bautismo de Jesús nos muestra esta hermosa verdad: el Hijo estaba siendo bautizado, el Espíritu Santo descendía sobre Él y la voz del Padre se escuchaba desde el cielo (Mateo 3:16–17). La Escritura presenta una unidad perfecta entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Por esta razón, la Iglesia de Cristo procura mantenerse fiel al testimonio bíblico, rechazando enseñanzas que no reflejan completamente lo revelado por Dios. Nuestra fe no se basa en tradiciones humanas, sino en la autoridad de las Escrituras.

Al hablar de esta enseñanza bíblica, algunos utilizan el término “monoteísmo” para describir la creencia en un solo Dios verdadero. Aunque la palabra no aparece en las Escrituras, el concepto que expresa sí está claramente enseñado en la Biblia: un solo Dios, una sola fuente de vida, un solo Creador y un solo Señor digno de nuestra adoración. Lo importante no es solamente conocer un término, sino comprender y vivir la verdad que la Palabra de Dios revela.

Mis hermanos, la enseñanza bíblica es clara: hay un solo Dios verdadero. Él es el Dios que creó todas las cosas, que envió a su Hijo para nuestra salvación y que obra conforme a su voluntad divina. Como seguidores de Cristo, nuestro llamado es conocerle, obedecerle y darle toda la gloria, permaneciendo fieles a la sencilla y poderosa verdad de la Palabra de Dios (Romanos 8:14; 2 Timoteo 3:16-17; Hebreos 4:12).

La Biblia enseña que hay un solo Dios, y al mismo tiempo revela al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como tres personas distintas que comparten plenamente la naturaleza divina. Mateo 28:19 y Efesios 4:4-6 muestran esta unidad y distinción, mientras que Juan 1:1, Colosenses 2:9 y Hechos 5:3-4 muestran la Deidad del Hijo y del Espíritu Santo. Por tanto, afirmar que creemos en un solo Dios no niega al Padre, al Hijo ni al Espíritu Santo; significa afirmar el monoteísmo bíblico: un solo Dios, una sola naturaleza divina, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

“A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3:21)

INFOGRAFÍA: EL ESPEJO QUE TRANSFORMA - MIRARME A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS

 

INFOGRAFÍA:  EL ESPEJO QUE TRANSFORMA - MIRARME A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS

📖 Santiago 1:23-25
“Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”

Santiago compara la Palabra de Dios con un espejo. Un espejo no cambia nuestro rostro, pero nos muestra la realidad. De la misma manera, la Palabra de Dios revela quiénes somos, nuestras heridas, nuestras debilidades, pero también nuestra nueva identidad en Cristo.

Muchas personas pasan la vida mirándose en los espejos equivocados:

  • El espejo de las críticas del pasado.
  • El espejo del rechazo.
  • El espejo de los errores cometidos.
  • El espejo de la comparación con otros.

Pero Dios nos invita a mirarnos en el espejo correcto: Su Palabra.

“Darte los cinco en el espejo” desde una perspectiva bíblica

Cuando una persona se mira al espejo y dice:

“Estoy avanzando.”
Debe recordar: Dios está obrando en mí.
📖 “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filipenses 1:6)

“Dios está conmigo.”
Debe recordar: mi identidad no depende de mis circunstancias, sino de la presencia de Dios.
📖 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios.” (Isaías 41:10)

“Camino en su propósito.”
Debe recordar: fui creado para vivir conforme a la voluntad de Dios.
📖 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras.” (Efesios 2:10)

 

Reflexionando sobre Santiago 1:23-25

  1. El espejo revela la verdad, no una ilusión.
    La Palabra de Dios nos muestra quiénes somos realmente delante de Él.
  2. No basta con mirarse, hay que responder.
    Santiago enseña que el problema no es mirar, sino olvidar y no actuar.
  3. La Palabra corrige la imagen equivocada que tenemos de nosotros mismos.
    Dios reemplaza la culpa con gracia y la inseguridad con identidad en Cristo.
  4. La transformación ocurre cuando recordamos y practicamos la verdad.
    No es solo escuchar palabras bonitas, es vivir conforme a ellas.
  5. El verdadero valor viene de Dios, no del ego.
    No decimos “soy suficiente por mí mismo”, sino “Cristo me fortalece y me sostiene”.

Cada mañana, al mirarnos en un espejo físico, podemos recordar el verdadero espejo espiritual: la Palabra de Dios.

No se trata de decir:
 “Soy grande porque yo puedo todo.”

·       Sino:

·        “Soy amado porque Dios me creó.”

·        “Soy perdonado porque Cristo murió por mí.”

·        “Soy transformado porque Dios está obrando en mí.”

·        “Soy útil porque Dios tiene un propósito para mi vida.”

El espejo del mundo muestra defectos; el espejo de Dios muestra identidad y propósito.

📖 “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella… éste será bienaventurado en lo que hace.” (Santiago 1:25)

Cuando dejamos que la Palabra de Dios defina quiénes somos, dejamos de vivir según las voces del pasado y comenzamos a caminar según la verdad de Cristo. 

 

 

📙DEUTERONOMIO 5:11 NO TOMARÁS EL NOMBRE DE JEHOVÁ TU DIOS EN VANO

 
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano

📖“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano.” (Deuteronomio 5:11, RVR1960)

Este mandamiento nos enseña que Dios es santo y su nombre debe ser tratado con reverencia. Aunque fue dado bajo la ley de Moisés, el principio espiritual permanece para el pueblo de Dios: aquellos que pertenecen a Cristo deben honrar el nombre de Dios no solamente con sus palabras, sino también con una vida de obediencia y fidelidad.

Enseñanzas para el cristiano según el Nuevo Testamento

1. El nombre de Dios representa su autoridad y santidad

En la Biblia, el nombre de Dios representa quién es Él: su naturaleza, su autoridad y su gloria.

Aplicación para el cristiano:
Como seguidores de Cristo debemos reconocer que Dios tiene autoridad sobre nuestra vida y debemos someternos a su voluntad revelada en las Escrituras.

📖 Colosenses 3:17
"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús..."

2. Usar el nombre de Dios requiere reverencia

Tomar el nombre de Dios en vano significa usarlo de manera vacía, sin respeto o sin reconocer su santidad.

Aplicación para el cristiano:
Debemos hablar de Dios con temor y respeto, evitando usar su nombre de manera ligera o irreverente.

📖 Mateo 6:9
"Santificado sea tu nombre."

3. El cristiano honra o deshonra a Dios con su conducta

No solamente nuestras palabras representan a Dios; también nuestra manera de vivir.

Aplicación para el cristiano:
Nuestra conducta debe mostrar que pertenecemos a Cristo y que respetamos el nombre que llevamos.

📖 Tito 2:10
"Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador."

4. Invocar el nombre de Cristo implica obedecerle

El nombre de Jesús no debe ser usado solamente como una expresión religiosa, sino con un corazón dispuesto a obedecer.

Aplicación para el cristiano:
No basta decir que seguimos a Cristo; debemos hacer su voluntad.

📖 Lucas 6:46
"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?"

5. El nombre de Cristo es el único camino de salvación

El nombre de Jesús tiene autoridad porque Dios lo exaltó como Señor y Salvador.

Aplicación para el cristiano:
Debemos permanecer fieles a Cristo y obedecer el evangelio que Él estableció.

📖 Hechos 4:12
"Y en ningún otro hay salvación..."

📖 Hechos 2:38
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

6. El cristiano lleva el nombre de Cristo

Ser llamados cristianos significa pertenecer a Cristo y representarlo.

Aplicación para el creyente:
Nuestro comportamiento debe ser digno del nombre que llevamos.

📖 Hechos 11:26
"A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía."

7. La adoración debe honrar el nombre de Dios conforme a su voluntad

Dios no acepta una adoración basada solamente en emociones o tradiciones humanas, sino una adoración conforme a la verdad.

Aplicación para el cristiano:
Debemos adorar a Dios según el patrón establecido en su Palabra.

📖 Juan 4:24
"Los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."

8. Las palabras del cristiano deben reflejar temor de Dios

Dios conoce nuestro corazón y nuestras palabras deben mostrar respeto hacia Él.

Aplicación para el creyente:
Debemos hablar con verdad, amor y pureza, evitando usar palabras vacías.

📖 Efesios 4:29
"Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación."

9. La fidelidad del cristiano demuestra respeto al nombre de Dios

Un discípulo de Cristo debe vivir con integridad porque representa al Señor.

Aplicación para el cristiano:
Nuestra vida diaria debe demostrar que somos discípulos obedientes de Cristo.

📖 1 Pedro 1:15-16
"Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir."

10. Todo lo que hacemos debe ser para la gloria de Dios

El propósito final del cristiano no es exaltarse a sí mismo, sino glorificar a Dios.

Aplicación para la iglesia:
La vida de cada miembro debe reflejar a Cristo y fortalecer Su iglesia.

📖 1 Corintios 10:31
"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios."

Deuteronomio 5:11 nos recuerda que el nombre de Dios es santo y no puede ser tratado con ligereza. Para el cristiano del Nuevo Testamento, honrar el nombre de Dios significa vivir bajo la autoridad de Cristo, obedecer su Palabra, permanecer fiel al evangelio y reflejar a Jesús en nuestra conducta diaria. No solamente llevamos el nombre de Cristo con nuestros labios; lo llevamos con nuestra vida. Por eso debemos preguntarnos: ¿Mi manera de vivir honra el nombre de Aquel a quien pertenezco? 🙏💖

📖"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él." (Colosenses 3:17).

📌 PENSAMIENTO:“ENSÉÑAME A HACER TU VOLUNTAD”

 

📌 PENSAMIENTO:“ENSÉÑAME A HACER TU VOLUNTAD”

📖Salmo 143:10 dice: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.”

En un mundo donde abundan las voces, los consejos y los caminos que parecen correctos, el corazón puede confundirse fácilmente. Por eso el salmista no pide fuerza, ni soluciones rápidas, ni cambios inmediatos; pide algo mucho más profundo: ser enseñado por Dios. Reconoce que solo el Señor puede mostrarle el camino correcto y que solo su Espíritu puede guiarlo con seguridad.

Cuando oramos como el salmista, admitimos que no sabemos caminar solos, que necesitamos la dirección divina para cada decisión, cada paso y cada proceso. La voluntad de Dios no siempre es la más fácil, pero siempre es la más sabia, la más segura y la que conduce a verdadera paz.

Hoy pedimos que Dios nos enseñe a:

Hacer

su voluntad, incluso cuando no coincide con nuestros deseos.

Escuchar su voz, por encima del ruido del mundo.

Seguir la guía del Espíritu Santo, que nunca se equivoca.

Caminar en rectitud, aun cuando otros elijan caminos torcidos.

Confiar en su dirección, aunque no veamos todo el panorama.

Rendir nuestro corazón, para que Él forme en nosotros obediencia y humildad.

Cuando Dios nos enseña, aprendemos a descansar. Cuando su Espíritu nos guía, encontramos claridad. Y cuando hacemos su voluntad, descubrimos propósito, paz y dirección aun en medio de la incertidumbre.

Hoy podemos orar con fe:

“Padre celestial, enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Guíame con tu buen Espíritu y llévame por caminos rectos. Quita de mí toda confusión, todo orgullo y toda resistencia que me impida obedecerte. Forma en mí un corazón dócil, sensible a tu voz y dispuesto a seguirte. Gracias porque tu voluntad es perfecta y tus caminos son seguros. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.”⚓📖💖


INFOGRAFÍA: EL CAMINO RECTO

 

Deuteronomio 5:30  

Vé y diles: Volveos a vuestras tiendas. 

Deuteronomio 5:31  

Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión. 

Deuteronomio 5:32  

Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. 

Deuteronomio 5:33  

Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.

Aplicación al Nuevo Testamento:

Así como Dios llamó a Moisés a recibir su palabra y enseñarla fielmente para que el pueblo la obedeciera sin desviarse, hoy Cristo ha revelado plenamente la voluntad de Dios por medio del evangelio (Hebreos 1:1–2). Los cristianos somos llamados a permanecer en la doctrina de Cristo, sin añadir ni quitar a su enseñanza (2 Juan 9), caminando con fidelidad conforme a su Palabra. La bendición bajo el Nuevo Pacto no consiste en poseer una tierra física, sino en disfrutar de una vida abundante en Cristo, crecer espiritualmente y recibir la herencia eterna prometida a los fieles (Juan 10:10; 1 Pedro 1:3–4). Por ello, el creyente debe procurar no apartarse ni a derecha ni a izquierda, sino seguir el camino del Señor con perseverancia, sabiendo que la verdadera bendición se encuentra en escuchar, obedecer y permanecer fiel hasta el fin (Mateo 7:24–25; Apocalipsis 2:10).



INFOGRAFÍA: DOCE BATALLAS PRINCIPALES DE JESÚS

 

12 batallas principales de Jesús

La tentación en el desierto (Mateo 4:1–11)
Satanás lo tentó a dudar, a usar poder mal, y a desobedecer al Padre. 

El rechazo en su propia tierra (Lucas 4:28–30)
En Nazaret lo rechazaron e intentaron arrojarlo por un precipicio. 

La oposición constante de los fariseos (Juan 8:13–59)
Lo acusaban, lo cuestionaban y buscaban cómo hacerlo caer. 

Las trampas religiosas y legales (Mateo 22:15–22)
Intentaban atraparlo con preguntas para acusarlo. 

La incredulidad de muchos seguidores (Juan 6:66)
Muchos lo dejaron porque no entendían su enseñanza. 

La incomprensión de sus discípulos (Marcos 8:17–21)
Incluso sus cercanos no entendían sus palabras y propósito. 

La traición de Judas (Lucas 22:47–48)
Uno de los doce lo entregó por dinero.
 
La agonía en Getsemaní (Mateo 26:36–39)
Luchó en oración con angustia profunda, aceptando la voluntad del Padre. 

Las falsas acusaciones en su juicio (Mateo 26:59–61)
Testigos falsos lo acusaron injustamente. 

La humillación y los azotes (Juan 19:1–3)
Fue golpeado, burlado y coronado con espinas. 

El peso de la cruz y el camino al Calvario (Juan 19:17)
Cargó el instrumento de su propia ejecución. 

El sufrimiento de la crucifixión y el pecado del mundo (Isaías 53:4–6)
La batalla final: cargar el pecado de la humanidad y dar su vida.



Entrada destacada

INFOGRAFÍA: OBSERVA LA DILIGENCIA DE LA HORMIGA

Observa la diligencia de la hormiga   Aprendiendo a trabajar y valorar el esfuerzo de los demás Proverbios 6:6   Ve a la hormiga, oh perezos...

Entradas populares