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🌎 La Palabra de Dios no tiene fronteras
“La palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
ISAÍAS 40:8

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INFOGRAFÍA: EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO - IDENTIDAD, SEGURIDAD Y TRANSFORMACIÓN

 

Efesios 1:13  

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 

Efesios 1:14  

que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. 

Romanos 8:16  

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 

Efesios 4:30  

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 

En Efesios 1:13-14, Pablo establece una secuencia fundamental: “habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. El evangelio no solamente debe ser oído, sino creído y obedecido, pues el Nuevo Testamento presenta la obediencia como la respuesta activa de la fe al mensaje de Cristo (Romanos 1:5; 16:26; 2 Tesalonicenses 1:8). Esta verdad armoniza con las palabras de Jesús en Juan 3:5: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. El nuevo nacimiento es indispensable para entrar en el reino, y cuando examinamos esta enseñanza a la luz del resto del Nuevo Testamento encontramos que el agua ocupa un lugar esencial en la respuesta obediente al evangelio: Hechos 2:38 relaciona el arrepentimiento y el bautismo con el perdón de los pecados; Romanos 6:3-4 presenta el bautismo como sepultura y resurrección con Cristo para andar en vida nueva; y Gálatas 3:27 afirma que somos bautizados en Cristo y revestidos de Él. Por tanto, la Escritura permite ver una unidad entre fe, obediencia, agua y Espíritu: el hombre oye el evangelio, cree en Cristo y responde obedientemente, participando del nuevo nacimiento “de agua y del Espíritu” y entrando en Cristo. Además, Hechos 2:38 vincula esta respuesta con la recepción del don del Espíritu Santo, mientras Efesios 1:13-14 muestra al Espíritu como sello y arras de la herencia. Finalmente, Efesios 4:30 recuerda que aquellos que fueron sellados con el Espíritu fueron sellados “para el día de la redención”; por ello, la salvación recibida mediante la obediencia al evangelio debe ir acompañada de una vida fiel que no contriste al Espíritu Santo. Así, el énfasis bíblico no está en separar fe, obediencia, bautismo y Espíritu, sino en comprender cómo estos elementos se integran dentro de la respuesta del hombre al evangelio de Cristo.


📖 HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: CUANDO EL CORAZÓN DICE “SÍ” A DIOS

 

HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: CUANDO EL CORAZÓN DICE “SÍ” A DIOS

El amanecer apenas comenzaba a pintar de dorado las montañas cuando Elías, un joven pastor, salió de su pequeña tienda para orar. Cada mañana levantaba sus ojos al cielo, pero ese día sintió algo distinto: una suave convicción en su espíritu, como si Dios estuviera llamándolo a algo más grande que él mismo.

Mientras observaba el sol abrirse paso entre las montañas, escuchó en su corazón una voz clara y firme:
📖 “Levántate y ve al lugar que yo te mostraré.” (Génesis 12:1)

Elías no sabía a dónde ir, ni qué encontraría. No tenía mapas, recursos ni compañía. Solo tenía una certeza: Dios estaba hablando. Y cuando Dios habla, el corazón obediente responde.

El primer paso: obedecer sin entender
Con manos temblorosas, Elías empacó lo poco que tenía. Su familia lo miró con sorpresa.
¿A dónde vas? preguntó su padre.
No lo sé respondió Elías. Pero sé quién me envía.
No había lógica en su decisión, pero había fe. No había claridad, pero había confianza. Y así comenzó su camino, guiado únicamente por la voz del Señor.

El camino de la fe siempre prueba el corazón
Los primeros días fueron fáciles, pero pronto llegaron los desafíos: noches frías, caminos solitarios, dudas que golpeaban su mente. En más de una ocasión pensó en regresar. Sin embargo, cada vez que el temor lo alcanzaba, recordaba una verdad que sostenía su alma:
📖 “El justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:17)
Y seguía caminando.

La obediencia abre puertas que la lógica nunca abriría
Después de semanas de viaje, Elías llegó a un valle fértil donde encontró a una familia que necesitaba ayuda. Su hijo estaba enfermo, su cosecha perdida y su esperanza casi extinguida. Elías sintió en su espíritu que ese era el lugar al que Dios lo había enviado.
Oró por el niño, trabajó en los campos y compartió la Palabra del Señor. Día tras día, la salud del pequeño mejoró, la tierra volvió a dar fruto y la familia recuperó la fe que había perdido.
Un día, el padre de la familia le dijo:
Dios te envió aquí. Tu obediencia fue nuestra respuesta.
Elías comprendió entonces que la fe no solo transforma al que obedece, sino también a quienes reciben el fruto de esa obediencia.

La recompensa de la obediencia es ver la mano de Dios obrando
Cuando Elías levantó sus ojos al cielo, recordó el amanecer en las montañas. No sabía que su “sí” cambiaría vidas. No sabía que su paso de fe sería la respuesta a la oración de otros. No sabía que Dios lo usaría para traer esperanza donde había dolor.
Pero ahora lo entendía: La obediencia no siempre es cómoda, pero siempre es gloriosa. La fe no siempre es clara, pero siempre es suficiente.

Mis hermanos finalmente podemos reflexionar 
• La fe escucha la voz de Dios.
• La obediencia responde sin condiciones.
• Y Dios, en Su gracia, hace el resto.

📖 “Y aconteció que cuando obedecieron la voz del Señor, Él hizo grandes maravillas entre ellos.” (Josué 3:5)⚓📖💖


INFOGRAFÍA: ATRIBUTOS Y OBRAS DEL ESPÍRITU SANTO

 

DIOS ESPÍRITU SANTO


El Espíritu divino que revela, guía y santifica


“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

1 Corintios 3:16


Atributos y obras del Espíritu Santo:


Consolador enviado por Dios

(Juan 14:16)


Espíritu de verdad

(Juan 16:13)


Santificador del creyente

(2 Tesalonicenses 2:13)


Guía a los hijos de Dios a través de la Palabra

(Romanos 8:14)


Mora en los cristianos

(1 Corintios 6:19)


Intercede por los santos

(Romanos 8:26-27)


Sella al creyente para la herencia prometida

(Efesios 1:13-14)


Da vida espiritual

(Romanos 8:11)


Transforma y capacita al Cristiano

El Espíritu Santo repartió dones milagrosos conforme a su voluntad para confirmar la Palabra de Dios y edificar la iglesia en el primer siglo. 

Hoy continúa obrando mediante la  Palabra inspirada, transformando el carácter  del cristiano  y capacitando a  cada miembro con diferentes capacidades y oportunidades para servir y edificar el cuerpo de Cristo. 

(1 Corintios 12:11; 2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 4:10)


Produce el fruto espiritual

(Gálatas 5:22-23)


Inspiró las Escrituras

(2 Pedro 1:21)

Dios Espíritu Santo es el Espíritu divino, plenamente partícipe de la Deidad, que posee voluntad, conocimiento y capacidad de actuar, hablar, enseñar y ser contristado; no es una mera fuerza impersonal, sino el Consolador y Espíritu de verdad enviado por el Padre y por el Hijo para cumplir su obra divina (Juan 14:16-17, 26; 15:26; Efesios 4:30; 1 Corintios 2:10-11). Participó en la obra divina desde el principio y su poder se manifiesta en la creación y en la obra de Dios (Génesis 1:2; Salmo 104:30). Él revela la verdad, guio a los apóstoles a toda la verdad y inspiró las Escrituras, haciendo que hombres hablaran de parte de Dios (Juan 16:13; 2 Pedro 1:21; 1 Corintios 2:10-13); por medio de esa Palabra continúa guiando al cristiano en la voluntad de Dios (Romanos 8:14). El Espíritu Santo santifica, transforma el carácter del creyente y produce en él el fruto del Espíritu amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (2 Tesalonicenses 2:13; Gálatas 5:22-23). Mora en los cristianos como pueblo de Dios y como individuos que pertenecen a Cristo (1 Corintios 3:16; 6:19), y su presencia está relacionada con la herencia prometida, pues los creyentes fueron sellados con el Espíritu Santo al oír y creer la palabra de verdad (Efesios 1:13-14). También intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27) y da vida en relación con la obra de Dios en el creyente (Romanos 8:11). En el primer siglo, el Espíritu Santo repartió dones milagrosos conforme a su voluntad para revelar y confirmar la verdad y edificar la iglesia (1 Corintios 12:4-11; Hebreos 2:3-4); una vez entregada la revelación apostólica, las Escrituras constituyen la Palabra inspirada y suficiente para hacer al hombre de Dios perfecto y enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17). Por tanto, el Espíritu Santo debe ser reconocido como divino, eterno en su naturaleza, Espíritu de verdad, revelador, inspirador de las Escrituras, santificador, morador del creyente, intercesor y dador de capacidades para servir, cuya obra está inseparablemente relacionada con el Padre, el Hijo y la Palabra de Dios.


INFOGRAFÍA: LA SAL DA SABOR: EL CRISTIANO DEBE HACER VISIBLE LA BELLEZA DE DIOS

 

LA SAL DA SABOR: EL CRISTIANO DEBE HACER VISIBLE LA BELLEZA DE DIOS
Mateo 5:13

Una de las funciones más conocidas de la sal es mejorar el sabor.
Un alimento puede estar completo nutricionalmente y aun así resultar insípido.
Del mismo modo, el mundo posee avances tecnológicos, riqueza y entretenimiento, pero continúa experimentando un profundo vacío espiritual.

El hombre fue creado para Dios

Isaías 43:7
"Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado."

El propósito fundamental de la existencia humana es glorificar a Dios.

Cuando el hombre abandona a Dios pierde el propósito para el cual fue creado.

Romanos 3:23
"Por cuanto todos pecaron..."

El pecado robó el sabor espiritual de la vida.
El cristiano refleja la belleza moral de Cristo

Cuando mostramos:
  • Bondad
  • Paciencia
  • Misericordia
  • Compasión
  • Perdón
Estamos reflejando el carácter de Cristo.

Colosenses 4:6
"Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal."

La iglesia no solamente proclama la verdad.
La iglesia demuestra cuán hermosa es la verdad cuando se vive.

Llamado a la acción
El cristiano debe hacer visible la belleza de Dios en una sociedad que ha perdido el sabor espiritual.






INFOGRAFÍA: LA ANATOMÍA DE UNA FE NO FINGIDA

 

2 Timoteo 1:3  
Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 

2 Timoteo 1:4  
deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 

2 Timoteo 1:5  
trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 

2 Timoteo 1:6  
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 



La Semilla de una Fe Verdadera en el Hogar

La fe no fingida nace en el hogar, como Pablo lo reconoció en Timoteo al decir que esa fe primero habitó en su abuela Loida y en su madre Eunice, mujeres que formaron su carácter espiritual con ejemplo y convicción. En tiempos peligrosos, cuando muchos solo aparentan piedad, la fe genuina se distingue porque transforma la vida desde adentro, moldeando el corazón con sinceridad y obediencia. Loida y Eunice enseñan que la fe auténtica se transmite con vida, no solo con palabras, y que un hogar guiado por la Escritura produce creyentes firmes en medio de la confusión moral. La fe verdadera no se disfraza: se vive, se hereda y se confirma en la práctica diaria. En un mundo lleno de apariencias, la fe genuina permanece como luz que sostiene, guía y fortalece. Así, la anatomía de una fe no fingida comienza en casa y se demuestra en Cristo.

INFOGRAFÍA: CUANDO OLVIDAMOS LAS MISERICORDIAS DE DIOS

 

CUANDO OLVIDAMOS RECORDAR LAS MISERICORDIAS DE DIOS

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”.

 Salmos 103:2

 

Situación

El salmista exhorta a su propia alma a no olvidar las bendiciones y misericordias de Dios. Recordar mantiene viva la gratitud y fortalece la fe.

 


IDEAS CENTRALES 


1. Recordar las misericordias protege el corazón de la costumbre.

📖 Ejemplo: El salmista le habló a su propia alma diciendo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2). David sabía que el corazón humano puede olvidar fácilmente las obras de Dios.

Para nosotros:

Cuando recordamos cómo Dios nos ha sostenido, perdonado y guiado, evitamos tratar sus bendiciones como algo común. Recordar la misericordia de Dios mantiene vivo nuestro amor y nuestra gratitud.

 

2. La gratitud fortalece la relación con Dios.

📖 Ejemplo: El apóstol Pablo, aun estando preso, continuaba dando gracias y orando a Dios (Filipenses 1:3-4; 4:6). Sus circunstancias difíciles no cambiaron su confianza en el Señor.

Para nosotros:

La gratitud no depende de tener una vida perfecta; depende de reconocer quién es Dios. Un corazón agradecido se acerca más a Dios porque reconoce constantemente Su bondad.

 

3. Las bendiciones se vuelven ordinarias si no se recuerdan.

📖 Ejemplo: Los israelitas recibieron diariamente el maná del cielo, una provisión milagrosa de Dios, pero con el tiempo comenzaron a verlo como algo sin valor y se quejaron (Números 11:6).

Para nosotros:

La vida, la familia, la iglesia, la salvación y la Palabra de Dios son grandes regalos, pero si dejamos de meditar en ellos podemos perder nuestro sentido de asombro y gratitud.

 

4. El alma consciente de la gracia permanece alegre y humilde.

📖 Ejemplo: El apóstol Pablo nunca olvidó la misericordia que Dios tuvo con él. Aunque fue un gran predicador, dijo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Corintios 15:10).

Para nosotros:

Cuando entendemos que todo lo que somos y tenemos viene de la gracia de Dios, desaparece el orgullo y nace una actitud de servicio. La gracia nos hace humildes y agradecidos.

 

5. La memoria espiritual mantiene viva la adoración y la fe.

📖 Ejemplo: Antes de entrar a la tierra prometida, Moisés recordó constantemente a Israel las obras de Dios para que no olvidaran al Señor después de recibir sus bendiciones (Deuteronomio 8:2, 11-18).

Para nosotros:

Una fe fuerte necesita recordar. Cuando traemos a nuestra mente la fidelidad de Dios en el pasado, encontramos confianza para enfrentar las pruebas del presente y del futuro.

 

Pensamiento 

Un corazón que recuerda las misericordias de Dios pierde nunca la capacidad de adorarle. El problema no es que Dios deje de bendecirnos, sino que nosotros podemos dejar de reconocer sus bendiciones. La memoria espiritual nos ayuda a permanecer firmes, humildes y agradecidos delante del Señor.


📖 “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre” (Salmo 103:1).

 



INFOGRAFÍA: LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA HERENCIA

 

Efesios 1:13  

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 

Efesios 1:14  

que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. 

El evangelio no solamente se proclama; demanda una respuesta de fe obediente que nos lleva a Cristo y transforma nuestra vida en Él. El evangelio consiste en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (1 Co. 15:1–4), y 2 Tesalonicenses 2:14 enseña que Dios nos llamó “mediante nuestro evangelio” para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 6 relaciona nuestra respuesta al evangelio con la muerte al pecado, la sepultura y la resurrección a una vida nueva mediante el bautismo, mientras que Gálatas 3:27 enseña que quienes fueron bautizados en Cristo se revistieron de Cristo. En Hechos 2:38, Pedro llama al arrepentimiento y al bautismo en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y declara la promesa del don del Espíritu Santo. Después, Romanos 8:14 enseña que los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. En este marco, Efesios 1:13–14 presenta al Espíritu Santo como sello y arras de nuestra herencia, mostrando la garantía de la promesa divina mientras esperamos su consumación. Por tanto, el evangelio es el medio por el cual Dios nos llama a la salvación en Cristo; la fe obediente responde a ese llamamiento; y el Espíritu Santo acompaña al creyente como don y garantía de la herencia prometida. Todo converge en un propósito supremo: que lleguemos a participar de la gloria de Cristo y que nuestra salvación resulte “para alabanza de su gloria”.


INFOGRAFÍA: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

 

La Deidad Revelada en las Escrituras

Un solo Dios que obra en perfecta unidad

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”
Deuteronomio 6:4

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
Mateo 28:19

 

DIOS PADRE

El Creador, Autor del plan de salvación y Padre espiritual

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
Génesis 1:1

Atributos y obras del Padre:

Creador de todas las cosas
(Génesis 1:1; Hechos 17:24)

Eterno
(Salmo 90:2)

Santo y perfecto
(Isaías 6:3; Mateo 5:48)

Amoroso
(Juan 3:16)

Justo y verdadero
(Deuteronomio 32:4)

Misericordioso y lleno de bondad
(Salmo 103:8)

Soberano sobre toda la creación
(Salmo 103:19)

Todopoderoso
(Jeremías 32:17)

Conoce todas las cosas
(1 Juan 3:20)

Proveedor de sus hijos
(Mateo 6:31-33)

Padre de todos los creyentes
(Efesios 4:6)

 

DIOS HIJO: JESUCRISTO

El Verbo eterno, Salvador y Cabeza de la Iglesia

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Juan 1:1

Atributos y obras de Cristo:

El Verbo eterno de Dios
(Juan 1:1-3)

Dios manifestado en carne
(Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16)

En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad
(Colosenses 2:9)

Único Mediador entre Dios y los hombres
(1 Timoteo 2:5)

Salvador del mundo
(Juan 4:42)

Buen Pastor que dio su vida por las ovejas
(Juan 10:11)

Rey de reyes y Señor de señores
(Apocalipsis 19:16)

Toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra
(Mateo 28:18)

Cabeza de la Iglesia, su cuerpo
(Efesios 1:22-23)

Sin pecado y perfecto sacrificio
(Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22)

Juez de vivos y muertos
(Hechos 10:42)

El Camino, la Verdad y la Vida
(Juan 14:6)

 

DIOS ESPÍRITU SANTO

El Espíritu divino que revela, guía y santifica

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
1 Corintios 3:16

Atributos y obras del Espíritu Santo:

Consolador enviado por Dios
(Juan 14:16)

Espíritu de verdad
(Juan 16:13)

Santificador del creyente
(2 Tesalonicenses 2:13)

Guía a los hijos de Dios a través de la Palabra
(Romanos 8:14)

Mora en los cristianos
(1 Corintios 6:19)

Intercede por los santos
(Romanos 8:26-27)

Sella al creyente para la herencia prometida
(Efesios 1:13-14)

Da vida espiritual

(Romanos 8:11)

Transforma y capacita al Cristiano

El Espíritu Santo repartió dones milagrosos conforme a su voluntad para confirmar la Palabra de Dios y edificar la iglesia en el primer siglo. Hoy continúa obrando mediante la Palabra inspirada, transformando el carácter del cristiano y capacitando a cada miembro con diferentes capacidades y oportunidades para servir y edificar el cuerpo de Cristo. (1 Corintios 12:11; 2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 4:10)

Produce el fruto espiritual

(Gálatas 5:22-23)

Inspiró las Escrituras

(2 Pedro 1:21)


INFOGRAFÍA: ATRIBUTOS Y OBRAS DE CRISTO

 

DIOS HIJO: JESUCRISTO

 

El Verbo eterno, Salvador y Cabeza de la Iglesia

 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”

Juan 1:1

 

Atributos y obras de Cristo:

 

El Verbo eterno de Dios

(Juan 1:1-3)

 

Dios manifestado en carne

(Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16)

 

En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad

(Colosenses 2:9)

 

Único Mediador entre Dios y los hombres

(1 Timoteo 2:5)

 

Salvador del mundo

(Juan 4:42)

 

Buen Pastor que dio su vida por las ovejas

(Juan 10:11)

 

Rey de reyes y Señor de señores

(Apocalipsis 19:16)

 

Toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra

(Mateo 28:18)

 

Cabeza de la Iglesia, su cuerpo

(Efesios 1:22-23)

 

Sin pecado y perfecto sacrificio

(Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22)

 

Juez de vivos y muertos

(Hechos 10:42)

 

El Camino, la Verdad y la Vida

(Juan 14:6)

Dios Hijo, Jesucristo, es el Verbo eterno, plenamente Deidad, que estaba con Dios y era Dios desde el principio; por medio de Él fueron hechas todas las cosas, y en Él se manifiesta corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Juan 1:1-3; Colosenses 1:16-17; 2:9). Siendo eterno, se hizo carne y habitó entre los hombres, tomando verdadera humanidad sin dejar de ser quien es, y fue manifestado como el Hijo de Dios (Juan 1:14; Filipenses 2:6-8; 1 Timoteo 3:16). Es uno con el Padre en naturaleza divina, aunque distinto del Padre en persona (Juan 10:30; 17:1-5), y vino al mundo para hacer la voluntad del Padre y llevar a cabo su propósito de redención (Juan 6:38; Hebreos 10:7-10). Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres, el Salvador del mundo, el Cordero de Dios que quita el pecado, y el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas (1 Timoteo 2:5; Juan 4:42; Juan 1:29; Juan 10:11). Vivió sin pecado, fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados, murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, venciendo la muerte (Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22; 1 Corintios 15:3-4). Después de su resurrección recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra, fue exaltado a la diestra de Dios y es Rey de reyes y Señor de señores (Mateo 28:18; Hechos 2:32-36; Apocalipsis 19:16). Él es Cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, y gobierna sobre ella como su Señor (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18); es el Camino, la Verdad y la Vida, porque nadie viene al Padre sino por Él (Juan 14:6), intercede por los suyos (Hebreos 7:25), y ha sido establecido por Dios como Juez de vivos y muertos (Hechos 10:42; 17:31; 2 Corintios 5:10). Así, Jesucristo debe ser reconocido bíblicamente como Verbo eterno, Hijo de Dios, Deidad manifestada en carne, Creador, Salvador, Mediador, Sacerdote, Pastor, Cabeza de la Iglesia, Señor, Rey y Juez, digno de honra, obediencia y adoración.

INFOGRAFÍA: ATRIBUTOS Y OBRAS DEL PADRE

 

DIOS PADRE


El Creador, Autor del plan de salvación y Padre espiritual


“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

Génesis 1:1


Algunos atributos y obras del Padre:


Creador de todas las cosas

(Génesis 1:1; Hechos 17:24)


Eterno

(Salmo 90:2)


Santo y perfecto

(Isaías 6:3; Mateo 5:48)


Amoroso

(Juan 3:16)


Justo y verdadero

(Deuteronomio 32:4)


Misericordioso y lleno de bondad

(Salmo 103:8)


Soberano sobre toda la creación

(Salmo 103:19)


Todopoderoso

(Jeremías 32:17)


Conoce todas las cosas

(1 Juan 3:20)


Proveedor de sus hijos

(Mateo 6:31-33)


Padre de todos los creyentes

(Efesios 4:6)


Dios Padre es el Dios eterno, Creador, soberano y sustentador de todas las cosas, fuente de toda vida y Autor de su propósito eterno de salvación; Él es santo, perfecto, justo, verdadero, bueno, misericordioso, compasivo, amoroso, lleno de gracia y paciente, y aborrece el pecado aunque muestra misericordia al pecador que se vuelve a Él (Génesis 1:1; Hechos 17:24-25; Efesios 3:10-11; Juan 3:16; Salmo 103:8-12; 1 Juan 1:5). Es todopoderoso y nada puede frustrar su voluntad (Jeremías 32:17; Isaías 46:9-10), omnisciente, pues conoce perfectamente todas las cosas (1 Juan 3:20; Salmo 139:1-4), y omnipresente, porque ninguna criatura puede esconderse de su presencia (Salmo 139:7-10). Es inmutable y fiel, por lo que su carácter, sus promesas y su palabra son dignos de absoluta confianza (Malaquías 3:6; Santiago 1:17; 1 Corintios 1:9); posee perfecta sabiduría y obra conforme a ella (Romanos 11:33-36). Como Padre, provee, cuida, disciplina y recibe a sus hijos (Mateo 6:31-33; Hebreos 12:5-11; 2 Corintios 6:18), escucha las oraciones de los que le buscan conforme a su voluntad (Mateo 6:9; 1 Juan 5:14), y es también el Juez justo de toda la humanidad (Romanos 2:5-11; 2 Corintios 5:10). En su eterno propósito, envió a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación y por medio de Él ofrece reconciliación al mundo (Juan 3:16-17; 2 Corintios 5:18-19); por tanto, Dios Padre no solamente debe ser reconocido por sus atributos divinos, sino también honrado por sus obras, su autoridad, su santidad y su maravilloso plan de redención.


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