CUANDO EL CORAZÓN SE ACOSTUMBRA A LAS BENDICIONES
Deuteronomio 8:11
Raúl Fabian Avila Medina
DEUTERONOMIO 8:11
“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios…”
PROPOSICIÓN
El
corazón humano tiene la tendencia de acostumbrarse a las bendiciones de Dios y
dejar de valorarlas.
OBJETIVO
Motivar
a los creyentes a mantener un corazón agradecido y consciente de la gracia de
Dios, evitando que la costumbre apague la gratitud.
INTRODUCCIÓN:
- Hermanos, la Palabra de Dios tiene poder, es viva y eficaz, digna de ser recibida y creída (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12; 1 Timoteo 4:9).
- El ser humano
tiene una capacidad sorprendente: acostumbrarse a casi todo. Aquello que un día parecía
extraordinario, con el tiempo puede volverse algo común. Lo que antes nos
llenaba de gratitud puede convertirse en algo que damos por hecho.
- Esto sucede en
muchas áreas de la vida: en la familia, en la amistad, en la salud y también en
la vida espiritual. Un creyente puede acostumbrarse a la iglesia, a la
oración, a la Biblia, e incluso a las bendiciones de Dios.
- El peligro no es que Dios deje de bendecirnos; el peligro es que nuestro corazón deje de reconocer Sus bendiciones, Su providencia.
- La Escritura
muestra que este problema no es nuevo. El pueblo de Israel experimentó
milagros extraordinarios, pero con el tiempo se acostumbraron a ellos y dejaron
de valorarlos.
- Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13). Este salmo nos enseña a confiar plenamente en el carácter de Dios como Pastor fiel que nunca falla ni se olvida de su rebaño.
- Le invitamos a seguir escudriñando y
reteniendo las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13), porque en ellas encontramos
dirección, consuelo y vida eterna. La voz del Pastor siempre conduce a la
verdad y a la paz del alma.
- Con esto en mente, analicemos los
siguientes puntos que constituirán la lección de este día:
I. CUANDO NOS ACOSTUMBRAMOS A LOS MILAGROS DE DIOS
“Ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros
ojos.”
Números 11:6
Situación
El
pueblo de Israel recibía diariamente maná del cielo como alimento milagroso
durante su travesía en el desierto. Al principio, este pan del cielo era motivo
de asombro y gratitud. Sin embargo, después de un tiempo, comenzaron a quejarse
y a verlo como algo normal.
5 ideas centrales
1.
Los milagros de Dios pueden volverse rutina si el corazón se acostumbra.
2.
La gratitud disminuye cuando lo extraordinario se vuelve ordinario.
3.
La queja surge cuando olvidamos de quién provienen las bendiciones.
4.
Dios sigue obrando, pero nuestro corazón puede cegarse.
5.
Necesitamos vigilar nuestra actitud hacia los dones divinos.
II. CUANDO LA PROSPERIDAD PRODUCE OLVIDO
“Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han
traído esta riqueza.”
Deuteronomio 8:17
Situación
Antes
de entrar en la tierra prometida, Israel iba a experimentar prosperidad y
abundancia. Dios advirtió que la riqueza podía llevarlos a olvidarse de Él,
atribuyendo sus logros a su propio esfuerzo.
5 ideas centrales
1.
La abundancia puede ser peligrosa para la fe.
2.
Es fácil olvidar que todo viene de Dios.
3.
El orgullo desvía el corazón de la gratitud.
4.
La prosperidad requiere vigilancia espiritual.
5.
Recordar la fuente de la bendición mantiene al corazón humilde.
III. CUANDO LO SAGRADO SE VUELVE RUTINA
“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.”
Mateo 15:8
Situación
Jesús
reprende a los fariseos que realizan rituales y prácticas religiosas, pero sus
corazones están lejos de Dios. La rutina espiritual los hizo perder el sentido
de reverencia y relación con el Señor.
5 ideas centrales
1.
Las prácticas religiosas sin corazón pierden valor.
2.
La familiaridad puede apagar la sensibilidad espiritual.
3.
La apariencia de fe no reemplaza la devoción real.
4. Dios busca un corazón vivo, no solo acciones externas.
5.
Debemos renovar diariamente nuestra relación con Él.
IV. CUANDO OLVIDAMOS RECORDAR LAS MISERICORDIAS DE DIOS
“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus
beneficios.”
Salmos 103:2
Situación
El
salmista exhorta a su propia alma a no olvidar las bendiciones y misericordias
de Dios. Recordar mantiene viva la gratitud y fortalece la fe.
5 ideas centrales
1.
Recordar las misericordias protege el corazón de la costumbre.
2.
La gratitud fortalece la relación con Dios.
3.
Las bendiciones se vuelven ordinarias si no se recuerdan.
4.
El alma consciente de la gracia permanece alegre y humilde.
5.
La memoria espiritual mantiene viva la adoración y la fe.
CONCLUSIÓN
El mayor peligro espiritual no siempre es la prueba o la
dificultad, sino acostumbrarnos a la gracia de Dios. Lo que hoy parece normal,
algún día fue una necesidad que pedimos con lágrimas. Hoy Demos
gracias a Dios por Su providencia.
Pidamos al Señor:
“Dios, guarda mi corazón para que nunca me acostumbre a tus
bendiciones, y que cada día pueda reconocer que todo lo que tengo viene de Ti. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén”
