HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: AMAR SIN RETENER - LA
FE QUE SUELTA
La escena que contemplamos un adulto y un ni帽o
viendo un barco alejarse hacia el atardecer refleja uno de los actos m谩s
silenciosos y dif铆ciles de la fe: obedecer cuando amar significa dejar
partir. El amor verdadero no retiene, permite que lo amado siga su
llamado, aunque duela.
El mar est谩 en calma, pero el coraz贸n no. Quien
se queda sostiene la baranda; quien parte sostiene el llamado. Entre ambos
hay amor, y precisamente por eso, hay dolor. Hay despedidas que nacen de la
obediencia, no del rechazo; hay distancias que no son abandono, sino prop贸sito.
El padre en nuestra historia hab铆a esperado
a帽os por su hijo, lo cuid贸, lo ense帽贸 y lo gui贸 en oraci贸n. Pero un d铆a, el
muchacho sinti贸 el llamado de cruzar el mar. No era rebeld铆a, era vocaci贸n.
En el silencio de la madrugada, el padre entendi贸: “Dios no quita; Dios
env铆a. Y a veces env铆a lejos.”
En la ma帽ana de la partida, no hubo discursos
grandiosos. Solo manos entrelazadas y una oraci贸n temblorosa:
“Padre, te lo entrego otra vez. No como cuando
naci贸… sino con todo lo que significa amarlo. En el nombre de Jesucristo. Am茅n”
El barco parti贸. El padre y el ni帽o siguieron
el horizonte hasta que la vela se volvi贸 un punto y luego nada. El ni帽o
pregunt贸 si lo volver铆an a ver, y el padre respondi贸:
“En la voluntad de Dios, siempre estamos
juntos.”
Ese d铆a no perdieron a alguien. Ese d铆a aprendieron
a amar sin retener.
Hebreos 11:17–19 nos recuerda: Abraham
no perdi贸 a Isaac; lo entreg贸 a Dios. Todo lo que se entrega a Dios queda
m谩s seguro que en nuestras propias manos.
Si hoy amas a alguien que debe partir un hijo,
un amigo, un hermano, un sue帽o o una etapa recuerda que soltar en fe no es
perder, sino confiar. La distancia no cancela el amor que Dios guarda.
Lo que 脡l gu铆a, 脡l sostiene. Lo que se entrega a 脡l nunca se pierde.
A veces la obediencia se ve como un barco
alej谩ndose. Pero desde el cielo, se ve como una vida entrando en su
prop贸sito.馃摉馃挅⚓