HISTORIA DE FE Y OBEDIENCIA: LA OVEJA QUE SE ESCONDI脫 DEL
PASTOR
No se perdi贸 de repente. Todo comenz贸 cuando decidi贸 apartarse
poco a poco, evitar la cercan铆a del pastor y huir de las manos que
cuidaban. No rechaz贸 a Dios con palabras, pero s铆 con distancia. Evit贸
la correcci贸n, el tiempo del corte y el cuidado, pensando que pod铆a seguir
sola. Al inicio parec铆a que nada pasaba, pero lo que deb铆a ser bendici贸n
empez贸 a convertirse en carga.
La Escritura lo afirma con claridad: “Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apart贸 por su camino” (Isa铆as 53:6).
Segu铆a siendo oveja, pero decidi贸 vivir sin pastor, y una
oveja sin pastoreo no avanza; solo acumula peso. Crecer no siempre es se帽al
de salud espiritual.
Con el paso del tiempo, la lana comenz贸 a ocultar
heridas, suciedad y enfermedad. Desde afuera nadie lo notaba, pero por
dentro todo se estaba da帽ando. As铆 ocurre con el coraz贸n que prefiere
esconder antes que confesar. La Palabra advierte: “El que encubre sus
pecados no prosperar谩” (Proverbios 28:13). Lo que no se trata a la luz,
termina infectando el alma.
Aquella lana, que antes era provisi贸n, termin贸 cubriendo
sus ojos. Ya no ve铆a con claridad, tropezaba y ca铆a, pero aun as铆
cre铆a que estaba bien. Esta es la ceguera espiritual m谩s peligrosa:
pensar que todo est谩 en orden solo porque nadie confronta. “Hay camino que
al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios
14:12).
Lleg贸 el d铆a en que el peso fue demasiado. La oveja
cay贸 y no pudo levantarse sola. No fue el enemigo quien la venci贸, fue
la carga que nunca quiso soltar. As铆 termina el creyente que rechaza el
pastoreo: agotado, debilitado y cargando lo que nunca fue creado para llevar
solo. “Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (G谩latas 6:2).
Pero el Pastor no abandona a las ovejas que se esconden.
Cuando la encontr贸, no la desech贸 ni la castig贸. La carg贸 con amor, cort贸
la lana, limpi贸 las heridas y san贸 lo que estaba enfermo. El proceso doli贸,
pero salv贸 su vida. Porque despu茅s del corte siempre viene una
restauraci贸n mejor. “Jehov谩 es mi pastor; nada me faltar谩” (Salmo
23:1).
Esta historia no es exageraci贸n. Es una advertencia
espiritual. Nadie es tan fuerte ni tan maduro como para vivir sin
pastoreo. Dios nunca nos llam贸 a la autosuficiencia, nos llam贸 al
cuidado y a la obediencia. “Obedeced a vuestros pastores… porque ellos
velan por vuestras almas” (Hebreos 13:17).
Volver al Pastor no es debilidad; es fe obediente.
Fuimos creados para ser guiados, no para escondernos; para dar fruto, no
para morir bajo cargas innecesarias. “Yo soy el buen pastor; el buen
pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).
