M贸nica y Luis eran una pareja de fe firme, conocidos en la congregaci贸n por su amor a Dios y su servicio constante. Todo cambi贸 cuando perdieron a su hijo en un accidente inesperado. La tristeza y el dolor amenazaban con apagar su fe, y por momentos sent铆an que Dios estaba lejos. Las noches eran largas y el coraz贸n se llenaba de preguntas: “¿Por qu茅 nos pas贸 esto? ¿D贸nde est谩s, Se帽or?”
En medio de su dolor, M贸nica record贸 las Escrituras y juntos buscaron consuelo en la Palabra de Dios. La Palabra tiene poder para hablar al
coraz贸n humano, para dar paz cuando la
mente est谩 en caos, y para fortalecer
la fe en medio del sufrimiento (Hebreos 4:12). No fue una voz audible,
sino la verdad de Dios que se hizo viva en
ellos, record谩ndoles Su fidelidad
y Su amor constante.
Mientras estudiaban la Biblia, entendieron que
la Palabra es viva y eficaz,
capaz de confrontar su incredulidad,
traer sanidad al coraz贸n roto y renovar su esperanza. El Esp铆ritu Santo, que gu铆a a los creyentes a toda la verdad,
los dirig铆a a trav茅s de cada pasaje, iluminando
su entendimiento y ense帽谩ndoles a confiar plenamente en Dios, aun cuando el dolor parec铆a
insuperable (Juan 16:13).
Poco a poco, M贸nica y Luis aprendieron a entregar su dolor al Se帽or, recordando
todo lo que 脡l hab铆a hecho en sus vidas y confiando en Su voluntad perfecta. Aprendieron a permanecer firmes, sabiendo que la Palabra permanece para siempre
(Isa铆as 40:8), sosteniendo el alma y fortaleciendo
la fe incluso en medio de la prueba m谩s dura.
Con el tiempo, no solo encontraron consuelo, sino tambi茅n prop贸sito. Comenzaron a ayudar a otros que enfrentaban p茅rdidas,
compartiendo c贸mo Dios nunca abandona
y c贸mo Su Esp铆ritu Santo siempre gu铆a a
trav茅s de Su Palabra viva. Su dolor no desapareci贸, pero su fe se profundiz贸 y su amor por Dios se fortaleci贸.
Reflexi贸n
final: Hermanos, incluso en los momentos m谩s oscuros de la vida, el Esp铆ritu Santo nos gu铆a a trav茅s de la Palabra,
que tiene poder, que es viva y eficaz, y que permanece para siempre. Como M贸nica y
Luis, podemos aprender a no olvidar a
Dios, a volver a 脡l con un
coraz贸n quebrantado, y a obedecerle,
confiando en que Su fidelidad nunca falla
y Su amor siempre nos alcanza.
