Él conoce cada acción de los impíos, cada plan de maldad, y ninguna injusticia pasa desapercibida ante sus ojos. Aunque a veces el mal parezca prevalecer y el mundo oscurezca con la injusticia, nuestra tarea no es rendirnos ni buscar venganza, sino confiar y orar, entregando la situación a Aquel que es justo y todopoderoso.
La confianza en Dios nos permite descansar, incluso en medio de la tormenta, porque sabemos que su justicia se manifestará y su consuelo llegará. Cada oración, cada clamor lleno de fe, es un acto de esperanza que se alinea con su voluntad y su plan perfecto. Por eso, ante la injusticia, levantemos nuestros ojos al cielo y digamos con firmeza:
Señor, confío en ti; sé mi justicia y mi consuelo, aunque no entienda ahora.” ⚓📖💖