Cuando contemplamos la luna y las estrellas, nuestros corazones se llenan de
asombro ante la majestad y poder del
Creador. 🌌 Ellas cuelgan en el
firmamento, brillando con constancia y obediencia a la voz de Aquel que las
llamó por nombre. En su luz encontramos un recordatorio silencioso de que Dios gobierna sobre todo lo creado, y que
nada escapa a Su perfecto orden.
Cada destello en el cielo es una invitación a adorar al Autor de la vida, quien no solo
sostiene los cielos con Su palabra, sino también nuestras almas con Su amor.
Así como las estrellas iluminan la noche, la
presencia de Dios ilumina nuestra oscuridad interior, dándonos
esperanza y dirección cuando el mundo parece incierto.
Si los cielos proclaman Su gloria, cuánto más
debemos nosotros hechos a Su imagen proclamar
Su grandeza y Su misericordia. Porque el mismo Dios que extendió los
cielos también formó nuestro corazón para conocerle y servirle. 🌠
📖 “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las
estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él
memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” Salmo 8:3-4 (RVR1960)
🙏💫
¡Grande eres, Señor!
Si tus obras en los cielos son tan maravillosas, cuánto más tu obra
transformadora en nuestras vidas!