SERMÓN: DERRIBANDO FORTALEZAS: LA OBEDIENCIA COMPLETA A CRISTO

 

DERRIBANDO FORTALEZAS: LA OBEDIENCIA COMPLETA A CRISTO
2 Corintios 10:3-6
Raúl Fabián Avila Medina

 

PROPOSICIÓN

La victoria en la vida cristiana depende de usar las armas espirituales que Dios nos ha dado y rendirnos totalmente a la obediencia de Cristo.

 

OBJETIVO

  • Enseñar que la batalla espiritual es real y no puede pelearse con recursos humanos.
  • Mostrar que las armas espirituales de Dios tienen poder para destruir fortalezas internas y externas.
  • Motivar a la iglesia a rendir completamente sus pensamientos y vida bajo la obediencia a Cristo.

 

 INTRODUCCIÓN

  1. Vivimos en un mundo lleno de filosofías, ideologías y pensamientos que buscan apartarnos de Dios. El enemigo no siempre ataca con violencia externa, sino con sutilezas internas: dudas, miedos, orgullo, incredulidad. Pablo, en 2 Corintios 10:3-6, nos enseña que:

a)     Estamos en una batalla espiritual.

b)    Dios nos da armas poderosas para vencer.

c)     La obediencia completa a Cristo es la clave de la victoria.

  1. Pregunta inicial: ¿Estamos luchando con nuestras propias fuerzas o con las armas de Dios?
  2. Hermanos, la palabra de Dios es viva y eficaz (Hebreos 4:12) y su enseñanza nos guía en medio de la incertidumbre de la vida diaria.
  3. Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13).
  4. Le invitamos a seguir escudriñando y retener las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13).
  5. Con esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de este día:

 

I. LA NATURALEZA DE LA BATALLA ESPIRITUAL (V. 3)

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne”.

  • Palabra clave: στρατεύομαι (strateúomai) = “militar, servir como soldado”. La vida cristiana es activa, estratégica, de disciplina.
  • El cristiano no pelea contra carne y sangre, sino contra principados y potestades espirituales (Efesios 6:12).
  • Muchos fracasan porque creen que sus enemigos son personas, circunstancias o instituciones. El verdadero enemigo es espiritual.
  • Ilustración: Un soldado que ignora que está en guerra termina derrotado antes de luchar. Así también el cristiano que no reconoce la batalla espiritual queda vulnerable.

 ¿Somos conscientes de que estamos en guerra cada día?

 

II. EL PODER DE LAS ARMAS ESPIRITUALES (V. 4)

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.

  • Palabra clave: ὀχύρωμα (ochýrōma) = fortaleza, castillo. Representa pensamientos, filosofías y hábitos que se oponen a Dios.
  • Las armas carnales (filosofías humanas, poder político, manipulación) no destruyen el pecado.
  • Las armas espirituales:
    • La fe (1 Juan 5:4).
    • La Palabra de Dios (Hebreos 4:12).
    • La oración (Efesios 6:18).
    • El evangelio (Romanos 1:16).
  • ¿Qué fortalezas hay en nuestra vida? Orgullo, dudas, temor, pecado oculto. Dios nos da armas para derribarlas.
  • Ilustración: En la antigüedad, un ariete derribaba murallas imposibles de romper. Así también la Palabra de Dios rompe murallas espirituales que nos atan.

 ¿Estamos usando las armas espirituales o confiando en nuestras propias fuerzas?

 

III. LA OBEDIENCIA TOTAL A CRISTO (V. 5-6)

Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

  • Palabra clave: ὑπακοή (hypakoē) = obediencia, sumisión. Implica escuchar con atención y rendirse completamente.
  • Pablo describe un acto militar: capturar todo pensamiento rebelde y someterlo a la autoridad de Cristo.
  • La obediencia no debe ser parcial. Cristo exige rendición total (Lucas 9:23).
  • ¿Hay áreas de nuestra vida que aún no hemos rendido a Cristo? ¿Pensamientos ocultos, deseos no confesados, decisiones no entregadas?
  • Ilustración: Así como un general exige obediencia absoluta de sus soldados, Cristo exige nuestra obediencia total para que Su voluntad se cumpla en nosotros.

¿Estamos realmente obedeciendo a Cristo en cada aspecto de nuestra vida?

 

CONCLUSIÓN

1. Meditemos a manera de resumen:

  • La batalla espiritual es real y exige preparación.
  • Las armas de Dios son poderosas para derribar fortalezas.
  • La obediencia total a Cristo es indispensable para la victoria.

2. Exhortación

No podemos ignorar esta guerra espiritual ni enfrentarla con armas humanas. Solo en Cristo tenemos poder y victoria.

3. Llamado a la acción

Hoy es el día para examinar tu corazón, identificar fortalezas y derribarlas con las armas de Dios. Si aún no has obedecido al evangelio, levántate, bautízate y lava tus pecados invocando su nombre (Hechos 22:16).

 

 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). ¡En Él está la victoria!


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