Conexión y aplicación con el Nuevo Testamento:
El efod que vestía el sumo sacerdote Aarón era una vestidura especial que mostraba la dignidad del servicio sacerdotal y recordaba que el sacerdote representaba al pueblo delante de Dios. Sus materiales preciosos y su diseño cuidadoso enseñaban que el acercamiento a Dios debía hacerse con reverencia y conforme a lo que Él había establecido. En el Nuevo Testamento encontramos el cumplimiento espiritual en Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote perfecto, quien no solamente representa a su pueblo delante de Dios, sino que intercede continuamente por nosotros (Hebreos 7:25). Así como el sacerdote llevaba sobre sus hombros una responsabilidad relacionada con el pueblo, Cristo lleva el cuidado y la salvación de los suyos con poder y amor. Él no ministra con una vestidura externa, sino con la perfección de su carácter y el valor de su sacrificio. Además, los cristianos somos llamados a vivir revestidos de Cristo, mostrando una vida transformada que refleja su santidad y amor (Gálatas 3:27; Colosenses 3:12–14). El efod nos recuerda que nuestro acceso a Dios no depende de nuestros propios méritos, sino de Cristo, quien es nuestro Mediador, nuestro Sacerdote y quien nos sostiene delante del Padre (1 Timoteo 2:5; Hebreos 4:14–16).