📌 PENSAMIENTO:
¿POR QUÉ PONER NUESTRA MIRADA EN LAS COSAS DE ARRIBA?
Porque vivimos en un mundo lleno de preocupaciones,
incertidumbres y cargas que fácilmente pueden ocupar nuestros pensamientos y
robar nuestra paz. Muchas veces el corazón se desgasta tratando de entender
situaciones difíciles, resolver problemas o enfrentar pruebas que parecen
mayores que nuestras fuerzas. Sin embargo, Dios nos recuerda que nuestra
esperanza no está limitada a lo que vemos, sino a las realidades eternas que Él
ha preparado para sus hijos.
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad
las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la
mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” (Colosenses 3:1-2)
Cuando ponemos nuestra mirada únicamente en las
circunstancias terrenales, podemos llenarnos de temor, ansiedad o desánimo.
Pero cuando levantamos nuestros ojos hacia Cristo, recordamos que Él sigue
reinando, que su poder no ha disminuido y que ninguna situación escapa de su
conocimiento y cuidado.
Hoy procuramos poner nuestra mirada en:
Poner la mirada en las cosas de arriba no significa
ignorar nuestras responsabilidades, nuestras luchas o nuestros dolores.
Significa enfrentarlos con una perspectiva diferente: sabiendo que Dios está
presente, que Cristo intercede por nosotros y que nuestra esperanza está
anclada en algo mucho más grande que los problemas de hoy.
Cuando el corazón se enfoca en Cristo, encuentra
descanso. Cuando la mente se llena de las promesas de Dios, encuentra
dirección. Y cuando la vida se somete a la voluntad del Señor, encuentra
propósito aun en medio de las pruebas.
Hoy podemos decir con fe:
“Padre celestial, ayúdame a levantar mis ojos por encima de las
preocupaciones de este mundo y a fijar mi corazón en Cristo. Cuando las cargas
sean pesadas, recuérdame que Tú sigues teniendo el control. Cuando las pruebas
me desanimen, fortalece mi fe con tus promesas. Que mis pensamientos, mis
decisiones y mi manera de vivir reflejen que pertenezco a Ti. Gracias por la
esperanza eterna que me has dado en Cristo Jesús y por la paz que solamente Tú
puedes ofrecer. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.”