Génesis 50:19
Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?
Génesis 50:20
Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
Génesis 50:21
Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
Cuando el Mal se Convierte en Propósito Divino
La historia de José nos enseña que Dios puede transformar el mal en propósito, incluso cuando las circunstancias parecen injustas. Sus hermanos lo vendieron, lo traicionaron y lo hirieron, pero José reconoció que la soberanía de Dios es más grande que la intención humana. Por eso declaró: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien…” (Génesis 50:20). Esta verdad revela que Dios obra en lo invisible, guiando cada proceso para cumplir Su voluntad. Lo que otros usan para destruir, Dios lo usa para edificar. Y aquello que parece pérdida, Dios lo convierte en vida para muchos. En cada prueba, el creyente confía en que la gracia de Dios siempre tiene la última palabra.