Cuando el corazón está abatido
Hay momentos en los que una
persona puede sonreír por fuera mientras por dentro lleva una batalla que
nadie más conoce. Proverbios 12:25 reconoce esa realidad con una sencillez
extraordinaria: “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena
palabra lo alegra.” La Escritura nos recuerda que lo que ocurre dentro
del corazón puede llegar a pesar tanto que termina afectando nuestras fuerzas
para continuar. Pero también nos muestra que Dios puede utilizar algo tan
sencillo como una palabra para traer ánimo al que está luchando. Una palabra
de verdad, esperanza, consuelo y amor puede convertirse en un instrumento de
Dios para levantar a una persona que se siente caída. Por eso, antes de
hablar, pensemos: quizá alguien cerca de nosotros está cargando una
preocupación que no conocemos. No siempre podremos resolver su problema,
pero sí podemos evitar añadirle peso y, en cambio, ofrecerle una palabra que
edifique. Como seguidores de Cristo, nuestras palabras deben reflejar la
gracia que nosotros mismos hemos recibido. A veces, un mensaje, una llamada,
una conversación o simplemente unas palabras sinceras de ánimo pueden llegar
precisamente en el momento en que alguien más las necesita. Proverbios
12:25 nos invita, entonces, no solamente a cuidar nuestro propio corazón, sino
también a preguntarnos: ¿mis palabras están abatiendo a otros o están
ayudándolos a levantarse? Porque una buena palabra quizá nos parezca
pequeña, pero en las manos de Dios puede tener un efecto mucho mayor de lo
que imaginamos.