📌 PENSAMIENTO: NO DEJES QUE ME OLVIDE DE TI
Hay momentos en que la vida nos recuerda cuán frágiles
somos y cuán necesaria es nuestra dependencia de Dios. Al mirar a hermanos
y hermanas que atraviesan enfermedades, pruebas y aflicciones, algunos
desde la juventud y otros en la plenitud de sus años, nuestro corazón se
conmueve. Aunque no siempre comprendemos los caminos del Señor, podemos
descansar en una verdad eterna: Dios permanece fiel y nunca abandona a los
que le pertenecen.
Estas circunstancias nos llaman a levantar
la mirada hacia Dios y recordar que nuestra vida está en sus manos. Que la
salud, las bendiciones o los días tranquilos nunca nos hagan olvidar al
Dador de la vida; y que las pruebas, el dolor o la incertidumbre nunca
nos hagan dudar de su amor y cuidado. Cada amanecer es una muestra de la misericordia
de Dios, una nueva oportunidad para buscarle, servirle y caminar más cerca
de Él.
Pidamos al Señor un corazón sabio que reconozca
nuestra dependencia de Él, que aprenda a descansar en sus promesas
eternas y que mantenga una fe firme en Cristo. Porque nuestra
esperanza no está solamente en la salud, en las fuerzas humanas o en las
circunstancias presentes, sino en aquel que venció la muerte y nos asegura una
vida eterna. En Cristo estamos seguros tanto en los días de fortaleza como en
los días de aflicción.
📖 Enséñanos
de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Salmo
90:12 (RVR1960)
Que nunca permitamos que las bendiciones nos
alejen de Dios, ni que las pruebas nos hagan olvidar que Él sigue siendo
nuestro refugio, nuestra esperanza y nuestro Salvador.