Hoy, bajo la Ley de Cristo (el Nuevo Pacto), entendemos que el desierto no es un destino final, sino un proceso de formación espiritual en Cristo Jesús.
• Muchos piensan que la mayor bendición es salir de “Egipto - la esclavitud del pecado”, pero la verdadera obra de Dios es formarnos como Su pueblo en Cristo .
En Cristo, el desierto no es el fin del camino, sino el proceso donde Dios nos prepara para vivir fielmente bajo Su voluntad hasta la eternidad.
Por eso mi querido hermano, si hoy estás saliendo de una etapa difícil, recuerda:
• Todavía puede haber desierto.
• Todavía hay pruebas y procesos de formación.
• Pero Dios sigue contigo en Cristo Jesús.
• Y el mismo Dios que te sacó de Egipto, es fiel para llevarte hasta la herencia eterna.
Porque el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).