La gracia de Dios no es solo el medio por el cual somos salvos, sino el favor inmerecido de Dios en Cristo que sostiene, forma y capacita al creyente para vivir fielmente y cumplir su ministerio en obediencia al evangelio.
A la luz de 1 Timoteo, que la gracia de Dios:
- no elimina la obediencia,
- no es libertad para vivir sin ley,
- sino el favor divino que salva, enseña y sostiene a los fieles en Cristo.