Éxodo 28:17
y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo;
Éxodo 28:18
la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante;
Éxodo 28:19
la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista;
Éxodo 28:20
la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro.
Éxodo 28:21
Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.
LAS DOCE TRIBUS EN EL CORAZÓN DEL SACERDOTE
Las doce piedras del pectoral del sacerdote representan a las doce tribus de Israel llevadas delante de Dios sobre el corazón del sacerdote. Cada piedra tenía grabado el nombre de una tribu, mostrando que cada pueblo era conocido, recordado y presentado individualmente ante la presencia de Dios. Que estuvieran montadas en oro señala el valor y la dignidad que Dios otorgaba a su pueblo, mientras que su ubicación sobre el corazón expresa amor, intercesión y responsabilidad espiritual. El sacerdote no ministraba pensando solamente en sí mismo; llevaba al pueblo sobre su corazón delante de Dios, representándolo en el culto y acercándose a Dios en favor de ellos. Teológicamente, esta imagen revela un principio profundo: el verdadero ministerio sacerdotal implica llevar al pueblo en el corazón, interceder por él y permanecer fiel a su representación delante de Dios.