CRISTO
Y NOSOTROS - VIVIR COMO ÉL VIVIÓ
Seguir las pisadas de Jesús:
fe activa y vida con propósito
Filipenses 2:5
Raúl Fabián Ávila Medina
FILIPENSES 2:5
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.”
CONTEXTO
La vida cristiana no es
pasiva ni dependiente de circunstancias externas, sino un llamado a seguir el
ejemplo de Cristo en cada área de la vida.
Jesús no fue gobernado por
reacciones emocionales, sino por la obediencia, el propósito y la misión del
Padre.
Seguir a Cristo implica
aprender a vivir como Él vivió, pensar como Él pensó y actuar como Él actuó.
El discipulado en el Nuevo
Testamento no es opcional ni emocional, sino una respuesta de obediencia al
llamado de Cristo (Lucas 9:23)
PROPOSICIÓN
El creyente que sigue las
pisadas de Cristo entiende que la vida en Dios no se basa en escapar de las
circunstancias, sino en enfrentarlas con fe, obediencia, perseverancia y
propósito, dejando una vida centrada únicamente en las heridas para vivir como
discípulo activo.
OBJETIVO
Que la iglesia comprenda que
vivir en Cristo no es solamente resistir la vida, sino caminarla con propósito,
fe activa y responsabilidad espiritual, imitando el carácter y la obediencia de
Jesús.
INTRODUCCIÓN
1. La Palabra de Dios es la única autoridad en materia
de fe y práctica (2 Timoteo 3:16-17).
2. Hermanos, la Palabra de Dios es viva, poderosa y
suficiente para transformar nuestra manera de pensar (Hebreos 4:12).
3. La vida cristiana no elimina las pruebas, sino que
nos enseña a enfrentarlas en Cristo, con un llamado claro a vivir con
propósito. Jesús no vino solo a enseñar doctrina, sino a formar discípulos que
vivan en obediencia al Padre, con fe, valentía y perseverancia.
4. Muchos interpretan su vida desde el dolor o las
heridas; sin embargo, Cristo no se definió por el sufrimiento, sino por la
voluntad del Padre. Él vivió en misión, y no permitió que las emociones
gobernaran su obediencia. Por eso, como sus discípulos, no estamos llamados a
sobrevivir, sino a seguir sus pisadas.
5. El evangelio de Cristo no solo se admira, se
obedece: fe, arrepentimiento, confesión y bautismo para el perdón de los
pecados, para ser añadidos por el Señor a su iglesia y comenzar una nueva vida
en Cristo (Hechos 2:38; Marcos 16:16; Romanos 6:3-4; Hechos 2:47).
6. Jesús no es solo Salvador, sino
también Señor; por tanto, la fe bíblica siempre produce obediencia a su
voluntad (Lucas 6:46; Juan 14:15). Solo en Cristo somos hechos nuevos
para vivir conforme a su ejemplo.
7. Hoy veremos a Jesús como Salvador y modelo de vida:
cómo pensó, cómo actuó y cómo cumplió su misión. Porque seguir a Cristo no es
solo creer en Él… es vivir como Él vivió.
8.
En resumen:
a) La vida cristiana es transformadora, no pasiva.
b) Cristo nos llama a la obediencia, no a vivir por
emociones.
c) El sufrimiento no define al creyente, sino la
voluntad de Dios.
d) Somos discípulos llamados a seguir a Jesús en todo.
e)
Con esto en
mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de este
día.
9.
Gracias a Dios podemos aprender y
hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1
Timoteo 4:13).
10. Le
invitamos a seguir escudriñando y retener las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13).
11. Con
esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de
este día:
1. CRISTO VIVIÓ CON PROPÓSITO AUN EN MEDIO DEL
SUFRIMIENTO
“Haya en vosotros este sentir…”
- Lucas 19:10 - “El Hijo del Hombre vino a buscar y salvar”
- Juan 6:38 - “He venido a hacer la voluntad del Padre”
IDEAS CENTRALES
- El propósito de Dios solo puede ser plenamente
vivido por quienes han sido hechos nuevas criaturas en Cristo (2
Corintios 5:17).
- La vida cristiana no se define por lo que
fuimos, sino por lo que somos en Cristo
- Cristo vivió con propósito, no desde el dolor
- El creyente debe dejar la mentalidad de
víctima
- La identidad en Dios define la vida
- El propósito de Dios da dirección aun en medio
de las heridas
- Vivir en Cristo es vivir con dirección
Si Cristo vivió con
propósito, también vivió en obediencia absoluta al Padre…
2. CRISTO NO ESPERÓ SER RESCATADO, ÉL OBEDECIÓ AL
PADRE
“Hágase tu voluntad…”
- Mateo 26:39 - “Hágase tu voluntad”
- Hebreos 5:8 - aprendió obediencia
IDEAS CENTRALES
- Cristo obedeció al Padre
- El creyente debe rendirse a Dios
- La obediencia implica procesos
- La fe
bíblica no es meramente intelectual, sino una fe obediente que responde al
evangelio de Cristo (Romanos 1:5; Santiago 2:17)
- La voluntad de Dios es perfecta
- Dios usa la cruz y los procesos para formar el
carácter de Cristo en nosotros
3. CRISTO NO EVITÓ LA BATALLA, LA ENFRENTÓ CON FE
“Fue tentado…”
- Mateo 4:1-11 - tentación en el desierto
- Hebreos 4:15 - fue tentado sin pecado
IDEAS CENTRALES
- La fe se demuestra en la batalla
- Cristo no evitó la prueba
- El creyente debe resistir
- La Palabra es nuestra arma
- La Escritura es la única regla suficiente para
resistir la tentación y guiar la vida del creyente (Salmo 119:105).
- La victoria es en Cristo
4. CRISTO NO SE RINDIÓ, PERSEVERÓ HASTA EL FINAL
“Consumado es…”
- Juan 19:30 - “Consumado es”
- Hebreos 12:2 - soportó la cruz
IDEAS CENTRALES
- Cristo perseveró hasta el final
- El creyente debe continuar
- La victoria requiere constancia
- Dios honra la fidelidad
- No rendirse es fe activa
- La perseverancia incluye permanecer fieles en
la iglesia del Señor, edificados sobre la doctrina apostólica (Hechos
2:42).
- La perseverancia no es individual, sino que se
vive en comunión con los santos en la iglesia del Señor (Hebreos
10:24-25).
5. CRISTO MURIÓ PARA DAR VIDA
“El que pierde su vida la hallará”
- Juan 12:24 - el grano de trigo muere
- Romanos 6:4 - nueva vida
IDEAS CENTRALES
- La cruz produce vida
- Morir al ego es necesario
- Cristo es el ejemplo supremo
- La entrega genera vida nueva
- El Reino funciona en rendición
CONCLUSIÓN
- Cristo vivió con propósito aun en medio del
sufrimiento.
- Jesús obedeció al Padre en todo.
- Enfrentó la batalla con fe.
- Perseveró hasta el final.
- Murió para darnos vida.
- Por eso, vivir como Cristo solo es posible
cuando hemos obedecido el evangelio de Cristo, y el Señor los añadía a su
iglesia (Hechos 2:47), conforme al modelo del Nuevo Testamento (Hechos
2:47), y caminamos en fidelidad hasta el final (Hechos 2:38;
Colosenses 1:18).
- La perseverancia cristiana no es
individualista, sino que se vive dentro del cuerpo de Cristo, la iglesia
del Señor, edificada sobre la doctrina apostólica (Hechos 2:42; Efesios
1:22-23).
- Cristo no solo es nuestro ejemplo, sino
también nuestro Señor; por lo tanto, seguirle implica sometimiento a su
autoridad revelada en el Nuevo Testamento.
Seguir a Cristo no es escapar de la vida, sino vivirla bajo su señorío: con propósito, obediencia, fe y perseverancia. No definidos por nuestras heridas, sino formados como discípulos en camino hacia la vida eterna.
Por tanto, el llamado no es
solo admirar a Cristo, sino someterse a su señorío, obedecer su evangelio y
permanecer en su cuerpo, la iglesia que Él edificó (Mateo 16:18).