PENSAMIENTO: CUANDO EL HOMBRE PIERDE LA MIRADA DEL SEÑOR: VOLVIENDO LOS OJOS A DIOS

 

LOS QUE CAMINAN EN LA OSCURIDAD(ההולכים בחשך - Ha-holechim ba-choshech - lado izquierdo, en la oscuridad) Y MIRARON HACIA ÉL(הביטו אליו - Hibitu elav - lado derecho, iluminado por la luz)

Cuando el hombre pierde la mirada del Señor, su visión se oscurece y su corazón se llena de confusión y temor. Salmos 104:29-30 describe cómo la vida y la dirección dependen de la presencia de Dios: “¡Caminan en tinieblas los que pierden la luz de tu rostro!” En hebreo, la palabra פָּנִים” (panim) significa rostro o presencia, y refleja cómo la presencia activa de Dios ilumina y guía el alma. Sin fijar la mirada en Él, los pasos se vuelven inseguros y las decisiones carecen de orientación.

Cuando el hombre aparta su mirada del Señor, tiende a confiar en su propio entendimiento y juicio, buscando seguridad en sus planes y decisiones, pero esto lo aleja de la sabiduría de Dios. Proverbios 3:5-6 dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.” La palabra hebrea בָּטַח” (batach) significa confiar o depender plenamente, recordándonos que la verdadera dirección y seguridad no provienen de nuestra lógica o fuerza humana, sino de poner toda nuestra confianza en Dios y caminar bajo Su guía.

La ausencia de Dios endurece el corazón y enfría el espíritu. Isaías 29:13-14 advierte: “Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; y su temor de mí es una ley aprendida de hombres.” En hebreo, לֵב” (lev) se refiere al centro del entendimiento, las emociones y la voluntad. Cuando el corazón se aparta de Dios, se vuelve insensible al pecado y al amor, y la tibieza espiritual debilita la fe y la vida del creyente.

Sin la mirada de Dios, el camino se tuerce y el hombre tropieza. La palabra hebrea יָשָׁר” (yashar), que significa recto o derecho, aparece en la frase de Proverbios 3:6: “Él enderezará tus veredas”, indicando que apartarse de la guía de Dios es desviarse de la senda correcta y perder la claridad para vivir conforme a su voluntad.

El remedio es volver los ojos al Señor. Salmos 34:5 dice: “Miraron hacia Él y fueron radiantes; y sus rostros nunca serán avergonzados.” La palabra hebrea הִבִּ֣יטוּ” (hib-bî-ṭū) significa mirar atentamente, fijar la vista, y refleja la acción de volver nuestra mirada con entrega y dependencia completa hacia Dios. Al levantar nuestra mirada hacia el Señor, recibimos dirección, renovación del corazón, paz y claridad espiritual, cumpliendo la promesa de Filipenses 4:7: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Vivir con la mirada de Dios significa alinear todo nuestro ser con Su voluntad. Salmos 11:7 afirma: “Tus ojos, oh Jehová, miran a los rectos, y tus labios se deleitan en el que anda rectamente.” Cada pensamiento, palabra y acción debe evaluarse frente a esa mirada divina. Cuando mantenemos nuestros ojos fijos en Él, evitamos la confusión, la injusticia y la tibieza espiritual, caminando en la luz de su verdad y reflejando su amor, gracia y sabiduría en todo momento.⚓📖💖

 

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