SERMÓN: CUANDO UN REY OLVIDA A DIOS

 

CUANDO UN REY OLVIDA A DIOS

1 Samuel 8:7

Raúl Fabián Avila Medina

  

1 SAMUEL 8:7: “Y Jehová dijo a Samuel: Oye la voz del pueblo… no me han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”

 

PROVERBIOS 16:18: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.”

 

JEREMÍAS 17:5: “Maldito el hombre que confía en el hombre y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.”

 

LEVÍTICO 19:34: “Al extranjero que habita con vosotros, lo tratarás como a tu propio hermano.”

 

INTRODUCCIÓN

  1. Hermanos la palabra de Dios tiene Poder, es Viva y Eficaz, Digna de ser recibida (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12; 1 Timoteo 4:9).
  2. Hermanos y hermanas, hoy reflexionamos sobre los reyes y gobernantes que olvidan a Dios.
  3. Algunos poseen poder, riqueza e influencia, y creen que todo lo que hacen es correcto. Pero cuando olvidan a Dios, sus corazones se endurecen y su justicia se corrompe.
  4. En la Biblia encontramos claros ejemplos de líderes que actuaron sin Dios:
    1. Jeroboam I, que desvió al pueblo con ídolos y leyes propias.
    2. Acab, que persiguió profetas y justificó el pecado.
    3. Manasés, quien promovió idolatría y prácticas injustas.
  5. Nabucodonosor, que en su orgullo se creyó dueño de todo antes de ser humillado.
  6. Estos ejemplos nos muestran que el poder sin Dios lleva a injusticia, abuso y sufrimiento de los inocentes, incluyendo migrantes, familias vulnerables y personas marginadas. cristiano.
  7. Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13).
  8. Le invitamos a seguir escudriñando y retener las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13).
  9. Con esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de este día:

 

1. EL ORGULLO CIEGA AL GOBERNANTE

  • Proverbios 16:18 nos enseña que la soberbia precede a la caída.
  • Los reyes que se creen perfectos, que buscan gloria y poder, dejan de escuchar la voz de Dios.
  • Esto los lleva a ignorar el bienestar del pueblo, tomando decisiones egoístas y dañinas.
  • Ejemplo: Nabucodonosor, quien, en su orgullo, se creyó más grande que todos y destruyó ciudades y pueblos sin misericordia, olvidando la autoridad de Dios (Daniel 4).

 

2. CUANDO EL PODER REEMPLAZA LA JUSTICIA DIVINA

  • Algunos gobernantes imponen su propia ley, dañan familias, marginan inocentes y toman decisiones sin misericordia.
  • 1 Samuel 8:7 nos recuerda que incluso cuando un líder parece fuerte y funcional, si se aparta de Dios, su justicia se corrompe.
  • La verdadera justicia no está en la riqueza o la fuerza, sino en proteger a los vulnerables y amar al prójimo (Levítico 19:34).
  • Ejemplo: Jeroboam I, quien estableció becerros de oro y desvió al pueblo del camino de Dios, causando confusión, injusticia y daño a la nación (1 Reyes 12:26–33).

 

3. OLVIDAR A DIOS TRAE CONSECUENCIAS

  • Jeremías 17:5 advierte que confiar solo en la fuerza humana conduce a maldición y destrucción.
  • La Biblia muestra que los reyes que olvidaron a Dios enfrentaron caída, humillación y pérdida de lo que tenían, porque ningún poder humano supera la justicia divina.
  • Aquellos que creen que todo les pertenece deben recordar que Dios es soberano y Su justicia no falla.
  • Ejemplo: Manasés, quien promovió idolatría y prácticas injustas durante décadas en Judá, finalmente enfrentó la humillación y la caída de su reino (2 Crónicas 33:1–13).

 

4. LECCIÓN PARA NOSOTROS

  • Aunque no seamos reyes ni gobernantes, cada uno tiene autoridad en su familia, trabajo o comunidad.
  • Si olvidamos a Dios, podemos actuar como estos reyes: imponiendo nuestra voluntad, juzgando injustamente y olvidando a los más débiles.
  • La verdadera grandeza está en obedecer a Dios, amar al prójimo, proteger al vulnerable y actuar con justicia y misericordia, reflejando la luz de Cristo en nuestra vida diaria.
  • Ejemplo: Acab, quien persiguió profetas y abusó de su poder, muestra que incluso los más fuertes y ricos pueden alejarse de la verdad de Dios y causar daño a los inocentes(1 Reyes 16–22).

 

CONCLUSIÓN

  • Queridos hermanos y hermanas:
    • No dejemos que el orgullo, la riqueza o el poder nos aparten de Dios.
    • La verdadera autoridad y grandeza vienen de la humildad, la justicia divina y el amor al prójimo.
    • Recordemos que todos somos responsables ante Dios, y que la justicia humana sin amor y misericordia siempre está incompleta.
    • Oremos por nuestros presidentes y gobernantes, para que Dios les dé sabiduría, temor de Dios, justicia y corazones sensibles, para que gobiernen con rectitud y para que el pueblo viva en paz.

 

 “Padre, enséñanos a no olvidar que Tú eres nuestra guía. Que nuestra fuerza y autoridad no se usen para oprimir, sino para amar y proteger, reflejando siempre Tu justicia y misericordia, en el nombre del Señor Jesucristo.”

 

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