CUANDO LA JUSTICIA HUMANA CHOCA CON LA JUSTICIA DIVINA
(ROMANOS 13:1-2; MATEO 22:39)
Raúl Fabián Avila Medina
ROMANOS 13:1-2: “Sométase toda persona a las autoridades superiores… quien se
opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste.”
MATEO 22:39: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
PROPOSICIÓN
Aunque Dios nos llama a respetar la autoridad humana, su justicia
nunca puede separarse del amor al prójimo; cuando ambas entran en conflicto, la
justicia divina expresada en amor, misericordia y obediencia a Dios debe
prevalecer.
OBJETIVO
Que la iglesia aprenda a discernir entre la justicia humana y la
justicia divina, obedeciendo las autoridades sin comprometer los principios del
amor, la misericordia y la ética cristiana, y decida vivir una fe que refleje
el carácter de Cristo en toda circunstancia.
INTRODUCCIÓN
- Hermanos la palabra de Dios tiene Poder, es Viva y Eficaz, Digna de ser recibida (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12; 1 Timoteo 4:9).
- Hermanos y hermanas, hoy quiero hablar de un peligro muy real: confundir nuestra propia justicia con la justicia de Dios.
- Muchos citan Romanos 13 para justificar obedecer leyes, y eso está bien. La Escritura nos llama a respetar las autoridades y vivir en orden. Pero cuidado: no toda ley o acción que llamamos “justicia” refleja realmente a Dios.
- Algunos aplican su justicia personal, dicen que es de Dios, pero sus actos lastiman al prójimo y contradicen el mandamiento de Jesús: amarás a tu prójimo como a ti mismo.
- Gracias a Dios podemos aprender y hablar con entendimiento la Palabra de Dios, la Sana Doctrina (Tito 2:1; 1 Timoteo 4:13).
- Le invitamos a seguir escudriñando y retener las Sanas Palabras (2 Timoteo 1:13).
- Con esto en mente, analicemos los siguientes puntos que constituirán la lección de este día:
1. LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD NO ES UN CHEQUE EN BLANCO
- Romanos 13 nos recuerda que debemos respetar las autoridades y las leyes.
- Esto protege la sociedad y nos enseña disciplina y orden.
- Pero Dios nunca pide que aceptemos injusticia o que lastimemos a otros en su nombre.
- Si una ley o regla nos obliga a pecar o a actuar injustamente, obedecer a Dios siempre va primero (Hechos 5:29: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”).
2. LA TRAMPA DE LA JUSTICIA HUMANA
- Cuando aplicamos “justicia” basada en orgullo, miedo, prejuicio o ego, nos desviamos de la justicia divina.
- La gente puede decir: “Hago esto por Dios”, pero en realidad herimos, excluimos y juzgamos injustamente.
- La verdadera justicia no divide ni destruye; construye, restaura y protege la vida de todos.
3. LA JUSTICIA DE DIOS: AMOR Y MISERICORDIA
- Mateo 22:39 nos da la clave: amar al prójimo como a ti mismo.
- Amar incluye perdonar, restaurar, ayudar y respetar a quienes son diferentes a nosotros.
- La verdadera justicia no se mide por reglas rígidas o poder, sino por cómo nuestros actos reflejan a Cristo.
- Ninguna ley, religión o autoridad puede reemplazar el mandamiento de amor que Jesús nos dio.
4. CÓMO VIVIR LA JUSTICIA DE DIOS HOY
- Examina tu corazón: ¿mis decisiones buscan el bienestar del prójimo o solo mi beneficio?
- Obedece leyes humanas, pero nunca a costa de la ética y el amor de Dios.
- Perdone, restaure y camine con misericordia: así serás un instrumento de justicia divina en un mundo roto.
CONCLUSIÓN
- Hermanos, recordemos:
- La justicia humana puede fallar, pero la justicia de Dios nunca falla.
- Obedecer la ley está bien, pero amar al prójimo es mandamiento supremo.
- No confundamos nuestras opiniones con la voluntad de Dios.
“Cuando la justicia humana
choca con la justicia divina, que nuestro corazón siempre elija el camino del
amor, la misericordia y la restauración, siguiendo a Cristo.”