La Palabra del Señor es como la miel: no solo es dulce, también es sanadora. La miel restaura, fortalece y preserva. Así también la Escritura llega a lo profundo del corazón, a lugares donde nadie más puede entrar. El salmista lo expresó con ternura: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca” (Salmos 119:103). No habla solo de sabor, sino de experiencia, de consuelo, de intimidad con Dios.
Muchas veces abrimos la Biblia buscando respuestas rápidas, pero Dios nos invita a algo más profundo: a sentarnos con Él, a dejar que Su Palabra repose en nosotros. Como las abejas que trabajan sin ruido, Dios obra en silencio mientras meditamos en Su verdad. Aunque no lo notemos de inmediato, Su Palabra va ordenando el caos interior, sanando heridas invisibles y devolviendo fuerzas al corazón cansado.
La Palabra de Dios no humilla, no hiere, no condena. Corrige con amor, guía con paciencia y levanta con gracia. Cuando todo alrededor parece incierto, la Palabra se convierte en ancla. Nos recuerda que no estamos solos, que nuestra historia no está perdida y que Dios sigue escribiendo, aun cuando sentimos que todo se ha detenido.
Hay días en los que la fe parece pequeña, frágil, casi apagada. Pero basta una palabra de Dios para volver a encender la esperanza. Una promesa, un versículo, una verdad eterna puede sostenernos cuando ya no tenemos fuerzas para sostenernos a nosotros mismos. El que se alimenta de la Palabra no queda vacío, porque en ella encontramos vida, dirección y descanso.
Dios no nos pide perfección para hablarnos; solo un corazón disponible. Cuando abrimos Su Palabra con humildad, Él nos encuentra allí. Nos habla como Padre, nos corrige como Maestro y nos abraza como Pastor. Su Palabra no caduca, no pierde poder, no se agota. Sigue siendo viva, eficaz y suficiente para hoy.
Hoy, detente un momento. Respira. Abre la Palabra sin prisa. Deja que Dios te hable, no solo a la mente, sino al corazón. Tal vez no escuches una voz audible, pero sentirás paz. Y en ese silencio santo, descubrirás que Dios sigue alimentando el alma de quienes confían en Él.⚓📖💖