Las
bendiciones del pacto
Deuteronomio 7:12–14 debe
leerse dentro del pacto mosaico: Dios prometió a Israel bendiciones
concretas fruto, cosechas, ganado y prosperidad relacionadas con su obediencia
y con su permanencia en la tierra prometida. Estas promesas no son un
contrato de prosperidad material para el cristiano actual. Bajo el Nuevo
Testamento estamos en el nuevo pacto de Cristo (Hebreos 8:6–13), cuyas
bendiciones principales son espirituales y eternas: “toda bendición
espiritual… en Cristo” (Efesios 1:3), incluyendo redención, perdón y una
herencia incorruptible. Por tanto, el principio permanece: Dios es fiel y su
pueblo debe responder con obediencia; pero la naturaleza de las bendiciones ha
cambiado de acuerdo con el pacto. El cristiano puede experimentar
abundancia o necesidad (Filipenses 4:11–13) sin que ninguna de las dos
determine su fidelidad. La verdadera bendición no consiste en recibir todo
lo que deseamos, sino en pertenecer a Cristo, vivir conforme a su palabra y
esperar la herencia eterna que Dios ha prometido.