La vida es
como un sueño
Salmo 90:12
La vida es como un sueño que pronto se
desvanece,
como flor que en la mañana brota, y en la tarde perece.
El hombre corre al viento, persigue sombra y neblina,
sin ver que solo en Cristo su alma se encamina.
Los años son torrentes que el tiempo va
llevando,
y en medio de sus aguas Dios sigue perdonando.
Job vio pasar sus días cual sombra fugitiva,
mas halló en su Redentor razón para la vida.
David midió sus días y dijo con lamento:
“Mi edad es como nada delante del Eterno.”
Mas su corazón halló en Dios su consuelo,
porque solo el fiel sube al monte del cielo.
Asaf miró al impío, su gloria era apariencia,
mas Dios le mostró al fin su triste consecuencia.
Todo lo que el hombre admira, en polvo se convierte,
pero quien teme al Señor tiene vida tras la muerte.
Salomón, con su sabiduría, vio lo vano del
vivir,
y dijo: “Teme a Dios, eso es todo el existir.”
Porque el mundo pasa, como sombra ligera,
mas el que ama al Señor vive de manera entera.
Santiago lo resume con firme comprensión:
“La vida es neblina que se va sin razón.”
Por eso, cada día, al abrir nuestros ojos,
vivamos con propósito, firmes y devotos.
Despierta, alma dormida, que el sueño va
pasando,
Cristo es la vida eterna, su amor está llamando.
Y cuando el sol se apague, y termine la jornada,
el fiel verá su gloria… ¡la patria anhelada!
