Pero
aun así, nuestra fe nos recuerda una verdad más grande que la tristeza:
aquellos que partieron en Cristo no se han perdido, solo han llegado antes al
hogar. Ya no llevan cargas, ya no luchan con el cansancio de esta vida; están
en el descanso perfecto del Padre, en el refugio eterno donde no existen la
angustia ni el miedo.
Para quienes seguimos caminando, la esperanza no es un consuelo vacío: es una promesa firme. El Señor nos sostendrá hoy en el duelo, mañana en la memoria, y un día nos reunirá en Su presencia. Honor y Gloria a Su Nombre 🙏🏻
Que cada uno de nosotros, al atravesar el dolor de una pérdida, encuentre fuerza en esta verdad: la muerte no es el final, sino el comienzo de la eternidad con Cristo. Y mientras esperamos ese día, que Dios abrace tu corazón, seque tus lágrimas y te recuerde que Él nunca te dejará solo.⚓📖💖