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📌PENSAMIENTO: EL ABRAZO QUE DURA Y EL ABRAZO QUE MATA

El abrazo de amor es un regalo de Dios: nace del corazón, se da en segundos y puede transformar una vida entera. En la Biblia, los abrazos están llenos de lágrimas, perdón y restauración. Jacob y Esaú se abrazaron después de años de odio (Génesis 33:4), y en ese instante breve Dios derritió un rencor que había durado casi toda una vida. El hijo pródigo recibió un abrazo que borró toda una historia de pecado y distancia (Lucas 15:20). Así es el abrazo de amor: rápido, sincero, profundo… pero demasiado breve para lo eterno que produce.

Sin embargo, el abrazo del odio puede durar toda una vida. No se da con los brazos, sino con el corazón endurecido. Es el abrazo invisible del resentimiento, de las palabras no sanadas y de las heridas guardadas. Caín abrazó el odio antes que la humildad, y ese abrazo oscuro lo acompañó hasta la muerte (Génesis 4:5–8). La Biblia advierte: “que no brote raíz de amargura”, porque cuando se abraza el rencor, se encadena el alma (Hebreos 12:15).

Dios nos llama a soltar el abrazo del odio y a alargar el abrazo del amor. El amor quizá dura solo unos segundos entre brazos humanos, pero delante de Dios tiene un eco eterno. El odio, aunque parezca fuerte y duradero, se derrumba cuando se presenta a los pies de Cristo. Él nos invita a perdonar, a restaurar, a vencer el mal con el bien (Romanos 12:21), a abrazar como Él nos abrazó: con gracia, con verdad y con misericordia.

El abrazo de amor dura poco…
pero deja frutos que permanecen para siempre.

El abrazo del odio dura mucho…
pero solo mientras no permitimos que Cristo lo rompa.

Hoy podemos elegir cuál de los dos abrazos llevar en el corazón. Dios siempre está listo para darnos el primero: su abrazo eterno de amor. ⚓📖💖

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