📖"Enséñanos de tal modo a
contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría." Salmo 90:12
Cuando miramos el calendario de nuestra vida, semana por
semana, entendemos algo profundo: la vida no se mide solo en años, sino en
momentos, decisiones y oportunidades. Cada cuadrito representa más que tiempo…
representa una historia, una lucha, una sonrisa, una lágrima, un perdón, un
abrazo, una oración.
Cada semana vivida es un regalo que ya no vuelve, pero que
deja huella. En esas semanas hemos amado y hemos fallado, hemos perdonado y
también hemos necesitado perdón. Hemos servido, hemos luchado, hemos buscado a
Dios, hemos reído, llorado, suspirado y seguido respirando por gracia.
El calendario nos recuerda que:
- La vida es valiosa para amar, porque el amor sana y deja legado.
- La vida es valiosa para perdonar, porque el perdón libera el alma.
- La vida es valiosa para servir, porque servir es parecerse a Cristo.
- La vida es valiosa para luchar, porque cada batalla forma el carácter.
- La vida es valiosa para soñar, porque Dios aún escribe futuros.
- La vida es valiosa para recordar, porque la memoria también es gratitud.
- La vida es valiosa para llorar, porque las lágrimas también son oración.
- La vida es valiosa para sonreír, porque la esperanza se nota en el rostro.
Ver las semanas que ya pasaron no es para tristeza, sino
para sabiduría. Y ver las semanas que aún están en blanco es una invitación
divina:
“Aún hay tiempo para
amar mejor, para pedir perdón, para abrazar más fuerte, para servir con más
pasión, para buscar más a Dios, para vivir con propósito.”
Cada semana futura en blanco es una página que Dios aún
quiere escribir contigo. No sabemos cuántas se llenarán, pero sí sabemos cómo
queremos vivirlas: con fe, con amor, con propósito y con gratitud.
Que este calendario no sea solo un cuadro…
Que sea un recordatorio diario de vivir despiertos,
agradecidos y sabios.
Porque cada semana cuenta.
Cada día importa.
Y cada aliento es gracia.
🙏 Padre, enséñanos a
contar nuestros días, para vivirlos con propósito eterno. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.