Juan 6:25
Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
Juan 6:26
Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.
Juan 6:27
Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
El
espejismo de la multitud - Seguir por interés
Es fácil acercarnos a Dios
cuando necesitamos algo, pero ¿qué sucede cuando ya no recibimos lo que
esperábamos? En Juan 6:25–27 encontramos una multitud que buscaba a Jesús,
pero el Señor conocía la verdadera razón de su búsqueda: “me buscáis, no
porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis”.
Aquellas personas habían recibido un beneficio y ahora querían continuar cerca
de quien podía satisfacer sus necesidades. Jesús no se dejó impresionar por
la multitud; miró más profundamente, hasta llegar a las motivaciones del
corazón. Este pasaje también nos obliga a examinarnos: ¿buscamos a Cristo
por quien Él es o solamente por lo que esperamos recibir de Él? ¿Nuestra fe
permanece cuando llegan las dificultades, cuando nuestras oraciones no reciben
la respuesta que esperábamos o cuando seguir a Cristo exige sacrificio? Seguir
a Jesús por interés puede parecer fe, pero las circunstancias terminan
revelando qué hay realmente en el corazón. Por eso Cristo dirige nuestra
mirada hacia algo superior: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por
la comida que a vida eterna permanece”. Las bendiciones temporales
pueden llenar nuestras manos por un momento, pero solamente Cristo puede
conducirnos a aquello que permanece para siempre. No permitamos que la
multitud, los beneficios o las circunstancias sean la razón de nuestra relación
con Dios. La pregunta más importante no es cuánto podemos recibir de Cristo,
sino si estamos verdaderamente dispuestos a permanecer con Cristo.