EL LLAMADO INNEGOCIABLE A HABLAR CON DENUEDO
Efesios 6:19-20 revela que el denuedo para proclamar el evangelio proviene de la dependencia de Dios; Pablo, aun estando preso, no pide que desaparezcan sus dificultades, sino que Dios le conceda palabras y valentía para anunciar a Cristo. Romanos 1:14-16 muestra que el evangelio es una deuda espiritual y una responsabilidad universal, porque Pablo se reconoce deudor de todos y no se avergüenza de proclamarlo, sabiendo que el evangelio es poder de Dios para salvación. 1 Corintios 9:16-18 profundiza en el carácter obligatorio de esta misión: predicar no era para Pablo motivo de orgullo personal, sino una comisión divina que le había sido encomendada. En conjunto, estos textos enseñan que el creyente no ha sido llamado a permanecer callado, sino a proclamar fielmente a Cristo con dependencia de Dios, sin vergüenza y con denuedo, entendiendo que el mensaje que anuncia es el instrumento mediante el cual Dios llama a las personas a la salvación.